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lunes, 19 de enero de 2009

19 de Enero. Día de de Martin Luther King.


« La última debilidad de la violencia es que es una espiral descendente, engendrando lo mismo que busca destruir.
En lugar de debilitar el mal, lo multiplica.

Utilizando la violencia, vosotros podéis matar al mentiroso, pero no podréis matar la mentira, ni restablecer la verdad.

Utilizando la violencia, podéis asesinar al rencoroso, pero no podréis matar el odio.

De hecho, la violencia hace simplemente crecer el odio. Y esto continua.

Devolver el odio por el odio multiplicado al odio, añadiendo una oscuridad todavía más profunda que una noche sin estrellas.

La oscuridad no puede esconder la oscuridad: solo la luz puede hacer esto.

El odio no puede esconder el odio: solo el amor puede hacer esto..»

Martin Luther King.

viernes, 16 de noviembre de 2007

"Donde habitan los recuerdos". Katiuska Gonzalez.

LINK:

ENTREVISTA A KATIUSKA GONZALEZ EN EL DIARIO "EL NUEVO HERALD"

Mi querida amiga Katiuska González presenta este sábado en el Tower Theater, su exposición "Donde habitan los recuerdos" y yo estoy rebosante de orgullo. Katy empezó a estudiar pintura hace solo dos años con el reconocido Baruj Salinas y sin pretensiones ni aires de "artista" mas bien motivada por la genuina necesidad de buscarse y de expresarse ha logrado un estilo muy definido y un trabajo hermoso y evocador que me conmueve. Ella siempre ha tenido un espíritu emprendedor, disciplinado, curioso y muy sensible a la belleza. Tiene el don de la entrega sincera cuando finalmente consigue algo que amar, algo en que reflejarse. Armada de un entusiasmo imbatible y de una fuerza basada en la fe, sin miedo ni pereza elige sus caminos con impecabilidad y conciencia. Este es uno de sus más bellos senderos: la pintura.

Katy fue mi compañera de tantos viajes alrededor del mundo, incluido el viaje mas largo de nuestras vidas cuando ambas aun buscábamos incansablemente un hogar y un destino allá afuera, un "lugar en el mundo" que creíamos poder descubrir solo si recorríamos el universo entero. Aun no entendíamos que todo lo que necesitábamos aprender lo llevábamos dentro y que esa búsqueda interior puede ser mas desafiante, extensa y sorprendente que cualquier lejano lugar enigmático, cualquier actividad extraordinaria, cualquier enseñanza exterior.


Precisamente de ese hogar cálido y amoroso, de ese destino interior lleno de paz y contento a pesar de la pérdida y del dolor, parece tratar este conjunto de obras. Una serie de cuadros de pueblos típicos de los Andes venezolanos, iguales a aquel donde Katy pasaba largas temporadas con su abuela: Maripaz, esa figura materna que es la raíz más profunda y pura de su emocionalidad, de su memoria. No sé nada de análisis pictórico pero en sus formas desdibujadas como en un sueño que siguen una insospechada simetría hacia un lugar alto y aun a oscuras, creo reconocer la búsqueda espiritual y sincera de Katy, en sus líneas sinuosas e inciertas reconozco su camino, en esas ventanas y puertas cerradas al acceso terrestre, algunas a oscuras y casi todas iluminadas y llenas de colores, reconozco su alma.
Actualmente Maripaz, enfrenta el Alzheimer, un limbo de olvido y soledad de la que Katy se empeña en rescatarla. Y por eso es que parte de los fondos recaudados de su exposición serán destinados a programas de investigación de la memoria. Aunque el verdadero rescate de Maripaz se logra en el amor y la compañía de los que la quieren, en los recuerdos de su nieta de aquellos días en que la nutrió y la cuidó y en este ahora continuo en el que vive y nos sigue regalando su coqueta alegría y su risa fresca.

Felicidades amiga, por esta cristalización de tus sueños y por este camino de creación y belleza que has comenzado y que estoy segura te llevará muy lejos, es decir, muy adentro. Y más allá de ti.

martes, 21 de agosto de 2007

Declaraciones de Chico Buarque sobre la Amazonia:
(CHICO ES GRANDE)
Tomado de EducaRueca

"En julio 2007, le preguntaron al ex gobernador del Distrito Federal
y actual Ministro de Educación de Brasil, CRISTOVÃO "CHICO" BUARQUE, qué pensaba sobre la internacionalización de la Amazonia ?

Un estadounidense en las Naciones Unidas introdujo su pregunta, diciendo que esperaba la respuesta de un humanista y no de un brasileño. Ésta fue la respuesta del Sr. Cristóvão Buarque:

"Realmente,como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro. Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia , puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad.

Si la Amazonia , desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero. El petróleo es tan importante para el bienestar de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio. De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si la Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o de un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en la voluptuosidad de la especulación.

También, antes que la Amazonia , me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer sólo a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como es el patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país. No hace mucho tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro. Por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado.

Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro Del Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron dificultades para participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU. Por eso, creo que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhatan debería pertenecer a toda la humanidad. De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia...cada ciudad, con su belleza específica, su historia del mundo, debería pertenecer al mundo entero.

Si EEUU quiere internacionalizar la Amazonia , para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares. Basta pensar que ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil. En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo a cambio de la deuda. Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merece los cuidados del mundo entero. Mucho más de lo que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como Patrimonio de la Humanidad , no permitirán que trabajen cuando deberían estudiar; que mueran cuando deberían vivir.

Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia , sea nuestra. ¡Solamente nuestra!"
Bravo Chico!!



miércoles, 14 de marzo de 2007

LOS COLORES DE MI HIJO
POR INDIRA PAEZ.

"Yo nací en una casa de lo más multicolor.
Y no, no me refiero a las paredes.
Esas eran blancas, como las de cualquier casa de Puerto Cabello en los setenta. Mi casa era multicolor por dentro.
Y es que mi mamá es de piel tan clara, que sus hermanos la bautizaron "rana platanera". Y mi papá era de un trigueño agresivo, con bigote de charro, sonrisa de Gardel y cabello ensortijado, estirado a juro con brillantina. La vejez lo ha desteñido, a mi papá. Como si la melanina se acabara con el tiempo. Como si los años fueran de lejía.

De esa mezcla emulsionada salimos nosotros, cinco hermanos de lo más variopintos. Mi hermano mayor, vaya usted a saber por qué, parece árabe. Ojos penetrantes, nariz aguileña, frente amplia y cabello rizado (cuando existía, pues ahora ostenta una calvicie de lo más atractiva). Le sigue una hermana preciosa, nariz perfilada, pecas, ojos inmensos, sonrisa como mandada a hacer. Castaña clara y de cabello cenizo. Se ayuda con Kolestone, vamos a estar claros. Pero le queda de un bien que parece que hubiera nacido así. Al tercero, extrañamente, le decían "el catire". Nunca entendí por qué, con ese cabello de pinchos rebeldes que crece hacia arriba. Eso sí, tan rana platanera como la madre. Yo soy trigueña como mi padre, y mi nariz delata algún ancestro africano por ahí. Y mi hermana menor es pecosa y achinada, como si en algún momento los genes se hubieran vuelto locos y por generación espontánea hubieran creado una sucursal asiática en la casa.

Así, los almuerzos en mi casa parecían más una convención de las Naciones Unidas que otra cosa. Claro que yo jamás me di cuenta de eso. Para mí eran almuerzos, punto. Con el olor inenarrable de las caraotas negras de mi mamá y las tajadas de plátano frito que se hacían por kilos.

De chiquita nunca entendí por qué en el colegio de monjas un día una niñita me preguntó si mi papá era el chofer. Tampoco supe por qué no lo habían dejado entrar a cierto local nocturno muy de moda en los ochenta. Yo jamás me fijé en los colores de mi familia. Mi papá, mi mamá y mis hermanos, siempre fueron exactamente eso: mi papá, mi mamá y mis hermanos..

Cuando yo era chiquita pensaba que los colores los tenían las cosas, no la gente. No entendía por qué a algunos les decían negros si yo los veía marrones, y a otros les decían blancos si yo los veía como anaranjado claro tirando a rosa pálido. Y menos aún entendía por qué aparentemente y para muchos adultos, era mejor ser "blanco" que "negro". Una vez mi papá se comió un semáforo y alguien le gritó: "¡negro tenías que ser!". Yo me quedé estupefacta al descubrir que los "blancos" jamás se comían los semáforos.

Así las cosas, comenzó en mi adolescencia una suerte de fascinación por aquello de los colores de la gente, las etnias, las razas y esos asuntos que parecían importar tanto a la humanidad. Tanto, que hasta guerras entre países generaba. Tanto, que se mataba la gente por asuntos de piel. De genes. De células. De melanina. Yo buscando vivencias reales, y con lo enamorada que soy, tuve novios marrones, rosados, amarillos y uno hasta medio verdoso. Me casé con un italiano y tuve una hija que parece una actriz de Zefirelli. Y finalmente me enamoré hasta los huesos y me casé otra vez. Con un marrón. Un marrón de esos que la gente llama "negro".

Una tía abuela me dijo cuando me casé: "ni se te ocurra tener hijos con ese hombre, porque te van a salir negritos". A mí no me cabía en la cabeza que a estas alturas de la historia universal, alguien pudiera hacer un comentario como ese. Pero mi tía tiene 84 años, y uno, a la gente de 84 años, le perdona todo. Hasta el racismo.

Como soy bien terca salí embarazada de mi esposo marrón. El embarazo fue una montaña rusa total, así que cuando nació mi hijo, sano, con diez deditos en las manos y diez en los pies, un par de ojos, orejas, boca, nariz y gritos, yo estallaba de felicidad. Y cuando uno estalla de felicidad, no escucha nada.

Pero resulta que han pasado cinco meses, y aunque sigo felicísima, se me ha ido pasando la sordera. Y como soy tan bruta, no termino de entender cómo es que tanta gente, que no solo mi tía la de 84, me pregunta "¿y de qué color es el niño?". Sí, sí, así mismo. "¿De qué color es?". Les importa muchísimo ese detalle a algunos. Tal vez a demasiados. Una amiga de España. Una antigua vecina. Una ex compañera de colegio. Una gente cualquiera que no tiene 84 años. Una gente que, que yo sepa, no pertenece al partido Neo Nazi, ni milita en el Ku Klux Klan, ni es aria, ni tiene esvásticas en la ropa. Una gente que se ofende si uno les dice racista. Llegan así, llaman, escriben. Y lo primero que preguntan, antes de esas típicas preguntas de viejita ("¿Cuánto pesó?" ¿Cuánto midió?" "¿Lloró mucho?"), es ¿y de qué color es?".

Y la verdad, lo confieso, a riesgo de quedar como una madre desnaturalizada, es que yo no me había fijado de qué color era mi hijo. Porque cuando nació mi hija la italianita nadie me preguntó eso. Entonces no pensé que era tan importante saberse el color del hijo. Yo me sabía la fecha de su primera sonrisa. Me sabía cuándo se le puso la triple, cuándo comió papilla por primera vez. Sabía que tenía tres tipos de llanto (uno de hambre, uno de sueño y uno de ñonguera). Sabía que por las noches le gustaba quedarse dormida en mi pecho. Cosas, pues, intrascendentes. Igual con mi bebé. Ya me sé sus ojos de memoria, por ejemplo. A veces están a media asta y es que tiene sueño, pero lucha porque no quiere perderse nada. Me sé sus saltos cuando quiere que lo cargue. La temperatura de su piel, el olor de su nuca.

Pero el domingo pasado me encontré a una ex compañera de trabajo que no veía desde mi preñez, y ¡zuás!, me lanzó la pregunta. ¿Ya nació tu hijo? ¿Y de qué color es?". Me agarró desprevenida, y no supe qué responderle, pero me prometí a mí misma averiguarlo, ya que a tanta gente parece importarle el asunto. Debe ser que es algo vital, y yo de mala madre no he prestado atención a la epidermis de mis críos. Así que ante tanta curiosidad de la gente, me he puesto a detallar los colores de mi hijo.

Y resulta que mi bebé es un camaleón. Sí, de verdad. Cambia de colores. A las cinco y media de la mañana, cuando se despierta pidiendo comida, es como rojo. Un rojo furioso y candelero. Después se pone como rosadito, y se ríe anaranjado. A veces pasa el día verde manzana, y me provoca darle mordiscos por todos lados. Cuando lo baño, y chapotea con el agua, se vuelve como plateado, una cosa increíble. Cuando se le cierran los ojitos del sueño, es amarillo pollito y provoca acunarlo y meterlo bajo las dos alas acurrucadito. Finalmente se duerme y, lo juro por Dios, se pone azul. Y brilla en la oscuridad.

Ese es mi hijo, multicolor. Sé que va a ser un poco difícil llenarle la planilla del pasaporte, o contestarles a las ex compañeras de colegio cuando pregunten de qué color es mi hijo. Pero eso es lo que hay. Lo juro. Mi hijo es color arco iris. "

Indira Paez.
Foto: Efraín García.

Indira Paez es una escritora venezolana que según leí: "se gana la vida escribiendo guiones de novelas pero cuya pasión es el teatro", ya le premiaron sus "Crónicas Desquiciadas") Este texto hermoso expresa con ternura, inteligencia y fuerza lo que muchos opinamos sobre la importancia que alguna gente le da a los colores de la piel.
Gracias, linda Indira desconocida por traducirnos el alma a todos los que sentimos lo mismo que tú y no sabemos como expresarlo...
Tu, mi Nani, también eres de color arco iris, no lo olvides...



Aporte:
Poema de Osselin

¡Mamá!
¿De qué color es la ilusión?
¡Mama!
¿de qué color es el amor?
¡Mamá!
¿de qué color soy yo?
Hijo
tú eres color nosotros
Hijo
tú eres color inocencia
Hijo
tú eres color Yo
Osselin

sábado, 10 de marzo de 2007

Tomado del blog: "Hechos e Interpretaciones"
Gracias, Palabras Errantes.

"Sobre Salvajes"
Gustavo Pereira (poeta venezolano)

"Los pemones de la Gran Sabana llaman
al rocío "Chirike-yeetakuú" que significa "Saliva de las Estrellas".
A las lágrimas "Enú-parupué" que quiere decir "Guarapo de los Ojos".
Al corazón "Yewán-enapué", o "Semilla del Vientre".
Los waraos del Delta del Orinoco dicen "Mejo-koji"
el "Sol del Pecho" para nombrar el Alma.
Para decir amigo dicen "Ma-jo karaisa", "Mi otro corazón"
Y para decir olvidar, dicen: "Emonikitane" , que quiere decir "Perdonar".
Los muy tontos no saben lo que dicen.

Para decir Tierra dicen Madre.
Para decir Madre dicen Ternura.
Para decir Ternura dicen Entrega.
Tienen tal confusión de sentimientos
que con toda razón las buenas personas que somos
los llamamos Salvajes."

(Poema del poeta venezolano Gustavo Pereira , Premio Nacional de Literatura.)

"En Venezuela existen 34 pueblos indígenas distribuidos en 10 estados diferentes. Paraujanos, wayuu, yukpas, japrerias, jivis, banivas, cubeos, hotis, kurripacos, piapocos, puinaves, sálivas, sánemas, wotjujas, yanomamis, warekenas, yabaranas, yekuanas, makos, ñengatus, kariñas, cumanagotos, uruakos, akawaios, arawakos, eñepás, hotis, pemones, sapes, wotjujas, wanais, chaimas, waraos, y araucos.
Sus nombres nos resultan extraños porque durante siglos fueron excluidos y discriminados… por los verdaderos salvajes... "
(Revista cultural de Venezuela ENcontrARTE )

Aporte:
Gracias, Sebastian:

Poema Piaroa:
"Un día
la luna se detendrá en el cielo;
se secarán las flores,y en la selva
sólo crecerán las piedras.
Entonces,
después de aplastar el bohío
y a toda la gente piaroa
sólo existirá la Gran Piedra Negra."

Canción Warao:
"En la desembocadura del Guapoa
la atracada
bellísima.
Por todas partes
abundan los morichales,
abunda la yuruma,
abunda la chicha de moriche,
y los pescados de toda clase
abundan.
Esa es la razón de mi canto.
Por eso canto yo."

viernes, 16 de febrero de 2007


Milena Plebs
(links en rojo)

En Noviembre del año pasado, buscando a "los celtas" en Google me encontré con el blog "Infinitos 8's azules" donde se explora los símbolos de la espiral y el infinito y quedé fascinada con la información que me aportaba sobre unos de mis símbolos mas queridos. Desde entonces, el contacto virtual con Milena, su autora fue de gran cordialidad y me dio la impresión de ser alguien muy humilde y espiritual. Un tiempo después me di cuenta que ella tenía otro blog que se llama "Milena Plebs Tango" y cuando lo visité, supe que es una bailarina de tango profesional, muy conocida en Buenos Aires. En este ultimo blog, Milena habla de su vivencia de la danza y del genero musical, de su historia, de sus representantes, de su disfrute. Entonces entendí que los infinitos ochos que investiga están relacionados con las espirales que le dan tanta vida al tango y que la hacen una persona tan vital. Milena escribe sobre el Tango desde dentro, como solo lo puede hacer alguien que lo experimenta y que lo conoce. Así también supe que esta a punto de salir al mercado un DVD del documental "MILENA BAILA EL TANGO... CON EZEQUIEL FARFARO" (Acerca de un proceso creativo , con dirección de Rodrigo Peiretti) y que además de bailarina también escribe en la revista "El Tangauta".

Siempre aprecié a Milena primero como ser humano y luego como conocedora del Tango, pero ayer encontré por casualidad su nombre en You Tube y pude por fin verla bailando. Me emocionó mucho porque me di cuenta de la talla de artista que tiene esta amiga virtual, y de la técnica y la pasión que le aporta al Tango. Quiero compartir algunos de esos videos con el que aquí llegue. Asimismo, los invito a visitar sus blogs y a conocer mas sobre esta artista y persona de gran calidez humana. Que los disfruten
.

martes, 19 de diciembre de 2006

Aniversario
Domingo 17, Diciembre 2006
Hace 43 años se vieron por primera vez:
Ella bajaba por la escalera hacia la fiesta
y él al verla le dijo a sus amigos:
“Yo con esa mujer me caso ”.
Ella empeñada en no enamorarse porque primero estaba
la misión de cuidar a sus once hermanos, de estudiar medicina,
Él empeñado en no enamorarse porque su sensibilidad lo había hecho refugiarse en la ironía, en los libros y en la soledad de una fiesta eterna.
Le pidió el teléfono y ella le dio uno falso, justo porque le gustó, pero además porque le pareció un “Don Juan caraqueño” y ella no estaba para perder el tiempo. Él igual se las ingenió para verla de nuevo.
Una flor mientras caminaban en la primera cita
le sirvió a él para atreverse a la ternura
y a ella para derribar finalmente sus barreras.
La flor… las miradas, la piel y la nobleza
los ayudaron a salvar las diferencias de historias y caminos,
y un día en el Parque, ella con 18 años y el con 23
al darse su primer beso, tomaron la decisión de jamás separarse.
Él vendió unos libros para llevarla al cine con sus once hermanitos,
y desde entonces decidió que la ayudaría a criarlos, a guiarlos, a protegerlos. Ella por fin pudo imaginarse formar una familia propia donde pudiera redimir carencias, recibir amor sin condiciones, y sin abandono.

Ella descubrió y admiró su nobleza, su lealtad, su romanticismo y él sintió que al fin podía ser él mismo. Él le alborotó la ternura, le recordó a la niña escondida tras su fuerza, la bautizo coqueta, le alabo las piernas, y le regalo la llave de su propia alegría.
Y así fueron abriendo caminos, reinventándose juntos las metas y el destino.
Un día como hoy, hace 40 años, celebraron su boda
entre bailes y risas, entre el misterio y el puente,
sin miedo al compromiso con lo que sentían dentro,
Sabiendo que el amor es el mismo de siempre y otro cada mañana,
Sabiendo que no hay lugar para la resignación ni para el hastío
Quizás por eso cuidaron con creatividad y delicadeza
toda esa inmensa intimidad sin garantías,
Sabiendo que es mejor la discusión sincera que trae el crecimiento
Antes que la fingida paz que con rencor se sostiene,
Que el secreto para enfrentar la incertidumbre, los obstáculos y las responsabilidades, era el expresarse,
el “sacarlo todo fuera” y por eso mi casa casi todo el tiempo
era una primavera,


… Hoy mis viejos se casan de nuevo, con el mismo ritual
el mismo amor y la misma esperanza…
Están muy solos, casi todas sus hijas desparramadas por el mundo,
Están muy juntos, reconstruyendo sueños después
que nos ayudaron a cumplir muchos de los nuestros,
Están cerrando ciclos, sufriendo despedidas
dejando la casa que los recibió como pareja,
Despidiéndose de su tierra, de sus amigos de siempre,
Eligieron el Sur, les espera Argentina...
Hace 40 años empezó una aventura que ahora recomienzan.
Con todos los achaques de los sesenta y dele,
y con toda las dudas y toda la experiencia
que no pudo robarles la ingenuidad y el asombro,
Dejan tanto atrás y sin embargo en su equipaje llevan
toda la memoria de una vida armoniosa,
sus ganas de amar y vivir, de bailar y de reír, de servir y trabajar,
Sus sueños, su coraje, sus errores, su humildad,
Pero sobre todo se llevan el amor que tienen dentro,
su nuevo compromiso de seguir en la lucha,
de enfrentar al dragón de la incertidumbre
con la espada de la fe, del trabajo y
del cariño infinito que dan a los que los rodean.
Se van, solitos y esperanzados,
viéndose a los ojos llenos de luz y de recuerdos,
Se casan de nuevo, y yo no estoy ahí
para darles mi abrazo de océano,
para expresarles mi admiración, mi amor profundo, mi agradecimiento,
para devolverles un poco de lo mucho que me dieron...
solo espero que la vida me permita estar
en ese día lejano, cuando se sientan viejos...
Los amo.

Ver tambien Sonrisa solar

jueves, 9 de noviembre de 2006

Juan Felix Sanchez o "el viajero incansable de si mismo"...
"La paradoja de ir caminando y darte cuenta que muchas veces el soltar el lastre aumenta la carga" -Inos-

Cuando te encontré la primera vez, ni siquiera sabía que te estaba buscando. Iba tras la paz de las montañas; alguien nos hablo del Tisure y de un ermitaño que ahí vivía, y un día estando cerca, sin preparación, sin información, sin comida y casi sin agua decidimos subir. Fue un impulso peligroso, salimos muy tarde y llegamos en la oscuridad a tu casa, nos habíamos perdido, no veíamos nada, tus perros casi nos saltan encima y de paso, habíamos bebido agua de los arroyos mientras admirábamos tus puentes... y eso como que acelero el mal de páramo: tuvimos alucinaciones, vómitos y mareos, durante la noche; tu y un señor de mirada oscura que te cuidaba nos atendieron en silencio. Me dio mucha vergüenza, llegar por primera vez a tu casa en ese estado. A tu casa desde donde salías a hablar con las rocas, y como buen mago andino las convencías de escalar y reunirse hasta formar belleza. Belleza de remanso, belleza de refugio, belleza de pureza... Ni siquiera sabía que eras un artista del telar, de las piedras, de la arquitectura, no sabía nada de ti... Te lo dije y me miraste sin sonrisa: "No importa como llegaron, ya están aquí".
En los próximos días, me cure no solo del mal de páramo sino de muchos otros, solo observando en silencio a Epifania en el telar, a ti sentado junto al fuego oyendo a mis compañeros de viaje hablar y hablar y yo callada absorbiendo fragmentos de tu paz, de tu plenitud... Mucho después, te visite varias veces, y siempre me causabas esa necesidad de estar en silencio, de contemplación... De las muchas cosas que te escuche decirme, la última de todas es la más vigente para mí. En ese entonces, yo viajaba como forma de vida, y cada dos semanas pasaba por tu casa en San Rafael; mientras dejaba los turistas en tu capilla, me escabullía por el patio a buscar tu mirada desenfocada, tu risa ronca, a pescar sabiduría en todo lo que me decías.
Un día - en la última de mis visitas- ya al final de tu vida, hablamos un poco mas, me acuerdo que entre otras cosas, discutíamos sobre la religión y la humildad. Dije que no tenia religión, y me dijiste algo de que la religión te daba humildad y yo te decía que para mi era lo contrario, que no me gustaba pertenecer a ningún grupo que se creyera "elegido", o "dueño de la verdad"; te quedaste pensando y luego concluiste: "bueno, a mi me gusta servir, servir a Diosh, a lash gentesh" ... sobre acentuando como siempre las eses finales..., Y yo: "Si, has servido mucho y bien, Juan Félix". Ya por irme, de repente, así de la nada, me preguntaste, -“¿Y ud vive por aquí?" Y yo perpleja: -"No, Juan Félix ¿no te acuerdas?, yo soy G..... La guía, la de los alemanes", -“¿la de los animalesh?”... yo por toda respuesta me carcajee, tu me acompañaste y en tus ojos note un destello de memoria. –“¿Y si viene tanto por acá, por que no se queda? Y yo de nuevo, perpleja... "-Bueno, porque trabajo así, y porque me gusta viajar. Y..." No dije nada mas, me paralizo el enfoque de tu mirada directo a mis ojos, como preámbulo: "El mejor viaje se hace quedándose..." dijiste...
Y yo atrapada en plena huida, yo que entendía todo, te dije como acorralada: “¿Como es eso?" Cuando te iba a dar la razón, ya era tarde..., empezaste a reírte calladito, con picardía. Y me desenfocaste. Me lo merecía... Además el olor a mojito de trucha que te esperaba era mucho más interesante que yo... Me despedí, te agarre la mano, busque tus ojos de niebla azul, y te dije: "Adiós, Juan Félix, gracias". Por toda respuesta me pusiste la mano en la frente y me regalaste una mirada directa y tu sonrisa amplia y tierna, a modo de despedida.
Fue la última vez que te vi y es la que mas te he visto en mi memoria. Pero es ahora, casi diez años después, cuando me llega por fin tu mensaje. La religión por supuesto, fuera de discusión, ahí sigo inalterable. Pero el viajar quedándose, el quedarse y servir, me llegan como rayo, como asidero... Me ha detenido la vida, -miento de nuevo-, he detenido mi vida: el problema es que ha sido justo en uno de los pocos lugares que siempre rechacé. Sin embargo, decido..., decido siempre y si mi nueva tribu debe estar aquí por un tiempo, entonces, aunque me cueste, decido estar aquí. Además, si el lugar a mí alrededor no me gusta, ¿no será una oportunidad para cerrar los ojos y terminar de resolverme por dentro? De una buena vez, desanudarme toda para encontrar de nuevo alegría en el servicio, en la entrega a algo más allá de mi, y de mis espirales. Ya no tengo el viaje como recurso de recomienzo, de huida, de reinvención... Aquí me quedo plantada por dentro: Hay amor, hay conciencia, hay tanta vida vivida y por vivir pero me falta algo y creo que la clave esta en el servicio, en volver a olvidar un poco esta individualidad que hasta ahora necesitaba pero que ya empieza a ahogarme.
Querido ángel, querido artista, Juan Félix, humilde y tierno, sabio y pícaro... Encontrar un camino para que mi conciencia siga creciendo y deje de ponerse pañitos calientes, haciendo algo que me diluya de nuevo. No aguanto tanto cauce ya, que el mar me llegue. Por ahí me voy... es decir, me quedo, algún mensaje me traerán los espejos... Viejo querido.