Mostrando las entradas con la etiqueta LIBROS. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta LIBROS. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de agosto de 2008

"Me seducen las distancias lejanas".


“Me seducen las distancias lejanas,
el inmenso vacío que proyecto sobre el mundo.
Crece en mí una sensación de vaciedad;
se infiltra en mi cuerpo como un fluido ligero e impalpable.
En su avance, como una dilación hasta el infinito,
siento la presencia misteriosa de los sentimientos más contradictorios
que ha acogido jamás el alma humana.

Soy feliz e infeliz a la vez.
Estoy exaltado y deprimido,
desbordado por el placer y la desesperación
en la más contradictoria de las armonías.

Estoy tan alegre y tan triste
que en mis lágrimas se reflejan
el cielo y la tierra al mismo tiempo.

Aunque sea solamente por la alegría de mi tristeza,
querría que no hubiera más muerte en esta Tierra. "


Emile Cioran
Brevario de Podredumbre.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

"¿Quién muere?" Stephen Levine



“Según la sabiduría amerindia, la “integridad” o “totalidad” no es el tiempo que uno ha vivido sino mas bien la plenitud con que ha iniciado cada momento completo. (…) Si analizamos nuestro miedo a la muerte, vemos que en realidad lo que nos asusta es el momento siguiente, sobre el cual no tenemos control. Además, hay en esto, temor a la transitoriedad, al próximo cambiante y desconocido momento de la vida. Para ser individuos plenos que hayan nacido totalmente, debemos dejar de postergar la vida como tratamos de postergar la muerte.”


“Los modelos que tenemos, las ideas sobre quienes somos y como debería ser el mundo, crean una jaula donde cada concepto vendría a ser un barrote que impide recibir la verdad. Cada idea de cómo son las cosas limita nuestra capacidad de experimentarlas como quizás sean realmente. (…) No sabemos quienes somos porque pensamos en nosotros como si fuéramos nuestras ideas y viejos modelos. (…) Constantemente, tratamos de escapar de la verdad. Nos da miedo el espacio abierto a la investigación, nos da miedo tornarnos vulnerables a la verdad del momento, abiertos a “lo que es”. Deseamos capturar el mundo, dominar la realidad y transformarla en una imagen de nosotros mismos. Precisamente en ese intento de dominio está la raíz de gran parte de nuestro sufrir.”


“Si no aceptamos con actitud dispuesta cualquier cosa que pueda suceder, si nos cerramos frente a alguna posibilidad o acontecimiento, nuestras percepciones se estrechan hasta convertirse en una visión en forma de túnel donde no entra lo inaceptable. Por inaceptable entendemos todo lo que no refuerce la fantasía de nuestro yo imaginado, la fantasía de cierta permanencia firme. (…) Cuando aceptamos que no sabemos, nos volvemos muy despiertos, nos convertimos en un cazador que no sabe que va a pasar a continuación. Es la quietud en medio de la actividad. Es un espacio abierto a través del cual puede desplazarse cualquier cosa.


“Creemos que somos nuestros pensamientos, y a ellos les decimos “Yo”. Si nos soltamos de los pensamientos, vamos más allá de nosotros mismos, de quienes imaginamos ser. Detrás del inquieto movimiento de la mente, se halla la quietud del ser, la quietud que no tiene nombre, ni nada que proteger, es la mente natural (...) Para poder decir que hemos nacido, debemos tocar eso imperecedero, experimentar aunque no sea mas que durante un instante, la espaciosidad que va más allá del nacimiento y la muerte. EMERGER A UN MUNDO DE PARADOJA Y MISTERIO, TENIENDO COMO ÚNICAS ARMAS, LA PERCEPCIÓN Y EL AMOR.”

"¿Quién muere?"

domingo, 11 de noviembre de 2007

"Movimiento Perpetuo". Augusto Monterroso.


"La vida
no es un ensayo,
aunque tratemos muchas cosas;
no es un cuento,
aunque inventemos muchas cosas;
no es un poema
aunque soñemos muchas cosas.
El ensayo del cuento del poema
de la vida es
un movimiento perpetuo;
eso es:
un movimiento perpetuo."


"Hoy me siento un Balzac, estoy terminando esta línea."

"Dios todavía no ha creado el mundo;
solo está imaginándolo,
como entre sueños.
Por eso el mundo es perfecto, pero confuso."

lunes, 5 de noviembre de 2007

Hace poco llegaron a mi correo dos regalos hermosos: los libros de mi amigo Sebastián Mondéjar:
"Un camino en el aire"


Sebastián es músico y escritor, nacido en Murcia, quien ha incursionado también en la fotografía, la pintura y el teatro así como el diseño y la publicidad y redacción de artículos de opinión. Gracias al encuentro virtual, la primera impresión que tuve de él fue alguien muy perceptivo del valor de la naturaleza y de la gente natural, que llegó a este espacio regalando poesía indígena de mi país. Ahora confirmo esta impresión en su poesía, donde es obvio el valor que le otorga a lo cotidiano, a lo natural y lo sencillo que nos rodea y nos unifica, y que al saberlo "ver" nos permite encontrar las lecciones mas importantes dentro, la que los libros solo pueden sugerir y que Sebastián ya conoce o busca. Luego supe de su dedicación y disfrute de la música y las letras, y de como escribe sus textos e interpreta su arte, como un continuo ritual de celebración de la belleza, de la profunda sabiduría de la improvisación, de la entrega a la búsqueda y al encuentro. Sus poemas nos invitan a seguir un "Camino en el aire": un puente invisible a nosotros mismos desde lo inasible y lo etéreo que llevamos dentro, cuyo destino parece ser un "Jardín Errante", un destino espiritual y frondoso que mientras más buscamos mas distante parece, pero el creer que existe le da sentido a nuestro viaje y una mayor conciencia de lo fugaz y bellos que somos.
Aquí dejo algunos de los poemas que me gustaron más. Ojalá los disfruten como yo. Gracias Sebas, "Extraña amistad", por tus regalos.


“Un Camino en el Aire”

“Contemplas la ciudad, que has colmado de pasos
Y miras hacia arriba,
A los sueños desde los que saltabas,
A las terrazas que se precipitan.
Hay algo más arriba, un ala o un deseo.
Un camino en el aire
Un ave tira de su recorrido.”

“Cada instante es el abandono
de un ave de alas silenciosas”

“Cantarnos, escribirnos
Que la confusión sea un canto o un poema
Y cada verso un rito del hombre para el hombre
Cantarnos, escribirnos
Mañana no estaremos. Otra
Humanidad será. Otro sueño.”

“¿De mi vida?
Lo recuerdo todo.
Cada cosa que recuerdo es todo.”

“Extrañas amistades,
Lejanas, silenciosas,
Pero intensas;
Soledades hondas:
En qué idioma nos hablamos,
En qué mismo lugar nos encontramos,
Para sentirnos cerca,
Para entendernos siempre.
En toda ausencia, en toda voz,
En todos mis silencios os halláis,
Y siempre sonreís.
Desde otro lugar, callados,
Sonreís.”

“Me asomo a la ventana
Un vencejo planea, se detiene en el aire,
-es mas fuerte que el viento -
y un impulso lo lanza más allá de mi vista."

"Y mientras en el aire duermen los vencejos
Yo busco en el reflejo del carbón
El sol, mi tiempo, mi principio oscuro."

“Un Jardín errante”

Jardín Nocturno.

“He venido al jardín
Me he sentado en un banco
-una nave en la sombra
Que, aun anclada, navega-
Y he cerrado los ojos.

Y en el banco no hay nadie.

Palomas, hombres, ranas,
¿Qué miráis en la noche?
¿Qué sueños os despiertan?
Traspasado por nieblas que la luz no atraviesa
El jardín es un sueño donde vuelan los ojos.

Luz detrás de los muros,
Luz dentro de los muros,
Hay muros en la luz donde la sombra es libre
Hay sombras que trepando, se escapan de la luz.

Cuando una luz se apaga, algo despierta
Bruscamente en el pecho,
La luz no nos pregunta
Lo que queremos ver, nada le importa.
Enciende nuestros ojos, proyecta nuestras sombras
Y da cuerpo al silencio.

La luz juega y se apaga
Roza el ala de un cisne
Y se tiende a la orilla
Así desaparece: la respira la tierra.

La luna de las aguas refleja como somos
Somos manchas de luz
Una estela en la sombra.

Cada hoja de estos árboles esta anclada a la luz
Por un oscuro ímpetu de destreza.

En el jardín nocturno
Vuelan lentas las horas
Las noches nos detiene hacia un abismo
Mayor, más silencioso: hacia la altura
Caemos como el agua en nuestra sed:
Hacia la altura.”

Tras la Lluvia

“Ha llovido, La ciudad está en calma,
tan solo rota –demasiado rota-
por el ding-ding de los semáforos
(ese insulto al oído de los ciegos)

He abierto las ventanas
Para que se renueve el aire

Puedo ver los salones encendidos
Los vecinos sentados al calor
De un brasero, ven la televisión.

Hay algo que nos une cuando llueve
Algo que nos libera a la vez que nos ata
Vaciamos las calles, prescindimos de ellas
En nuestra intimidad nos une algo.

El silencio y el fuego
Un destino en el aire.”

lunes, 24 de septiembre de 2007



“¿Quién te dijo que la vida era fácil? Siempre hay dolor y esfuerzo. Tendrás que enderezar el eje si eso es lo que se requiere. Deja de lamentarte y levántate de una vez. Te las has arreglado para vivir huyendo, pero no se puede correr siempre. En algún momento hay que parar y enfrentarse consigo mismo. Por mucho que corras, siempre estás dentro de la misma piel.” (Tamar)

“Desplazarse, cruzar fronteras, tratar de alcanzar el horizonte, de llegar al fin del arco iris y encontrar más allá algo que aquí se me negaba… El país ofrece grandes espacios abiertos para escapar, enterrar el pasado, dejar todo y partir de nuevo cuantas veces sea necesario, sin cargar con culpas ni nostalgias. Siempre se pueden cortar las raíces y volver a comenzar.., el mañana es una hoja en blanco,.. Nunca quieto, un transeúnte eterno, pero el resultado de mi afán es mi soledad”... (Gregory)

“La vida es una suma de ironías: Cuando vi desintegrarse a mi familia y relaciones, dejó de molestarme la soledad. Al quedar arruinado, experimenté por primera vez seguridad. Y justo ahora, cuando deje de buscar una compañera, apareciste tú”... (Gregory)

lunes, 23 de julio de 2007

"Ilona llega con la lluvia". Alvaro Mutis.

(Maqroll sobre los amigos)... Apenas amigos de ocasión pero ajenos a ese tránsito por las regiones oscuras de la aventura de vivir, esa danza descabellada de los raros instantes de dicha compartida con aquellos que en verdad podemos llamar nuestros amigos.

(Maqroll sobre el milagro salvador) Fue entonces, a punto de llegar al borde del abismo, cuando ocurrió el milagro salvador. Llegó cumpliendo un ritual que se cumplía en mi vida con tal puntual fidelidad, que no tengo más remedio que atribuirlo a la indescifrable voluntad de los dioses tutelares que me conducen, con hilos invisibles pero evidentes, por entre la oscuridad de sus designios.

(Ilona sobre el lanzarse) Dos o tres aventuras de rutina, de esas que uno comienza a sabiendas de que no van a funcionar y, sin embargo, se lanza de cabeza para hacer algo, por pura inercia y porque tal vez aquello sirva de puente para entrar en otra cosa; en lo nuestro, ya sabes.

(Ilona sobre la fe en lo inesperado) “Si nos preocupamos por esto, sabes de sobra que no va a aparecer la solución. Sí, ya sé, este no es lugar para quedarse toda la vida. No existe, por lo demás, semejante sitio. Al menos para nosotros. Lo malo de las crisis como la que acabas de sufrir, es que minan esa confianza en el azar, esa fe en lo inesperado, que son condiciones esenciales para encontrar la salida. Dejan que pasen las cosas, ellas traen escondidas la clave. Si se busca, se pierde la facultad de descubrirla”.

(Maqroll sobre la fe) Tenía razón. Me di cuenta entonces, de lo profundo de mi caída, y de hasta donde ésta había entorpecido y paralizado los resortes del mecanismo que otorga una ciega confianza en nuestro sino. Esa certeza propicia que tantas veces, me había rescatado de tremedales aun peores que este del que escapaba gracias a Ilona y a la lluvia que la había traído. Hacíamos el amor por las tardes, con la lenta y minuciosa paciencia de quien levanta castillos de naipe. Después del torrencial y liberador derrumbe de las cartas, nos lanzábamos a evocaciones de comunes amigos, de lugares compartidos y disfrutados en otras épocas, de platos inolvidables saboreados en rincones solo por nosotros conocidos... Había que encontrar esa solución mágica que siempre nos había salvado y en la que teníamos, Ilona sobretodo, una fe muy semejante a la que sostiene al equilibrista en mitad de su trayecto.

... Aquí no pasa nada. Es decir, pasa todo pero no lo que me interesa.

... Era evidente que la vida reserva siempre sorpresas mucho más complejas e imprevisibles y que el secreto consiste en dejarlas llegar sin interponerles castillos en el aire.

martes, 15 de mayo de 2007


"...El que quiere nacer, tiene que destruir un mundo"

"...Quería tan solo intentar vivir aquello que tendía a brotar espontáneamente de mí. ?Por que había de serme tan difícil?..

"...Hoy se sabe menos que nunca lo que es realmente un hombre y se lleva a morir bajo el fuego a millares de hombres, cada uno de los cuales es un ensayo único y precioso de la naturaleza..."

"...Cada uno de los hombres no es tan solo el mismo, es también el punto único, particularismo, importante siempre y singular, en el que se cruzan los fenómenos del mundo, solo una vez de aquel modo y nunca mas. Así la historia de cada hombre es esencial, eterna y divina y cada hombre, mientras vive en alguna parte y cumple la voluntad de la naturaleza es algo maravilloso y digno de toda atención..."

"...En cada uno de los hombres se ha hecho forma el espíritu, en cada uno padece la criatura, en cada uno es crucificado un redentor..."

"...No soy un hombre que sabe, he sido un hombre que busca y lo soy aun, pero no busco ya en las estrellas ni en los libros, comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mi. Mi historia sabe a insensatez y confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse mas a si mismos..."

"...La vida de todo hombre es un camino hacia si mismo, la tentativa de un camino, la huella de un sendero. Ningún hombre ha sido nunca por completo el mismo, pero todos aspiran a llegar a serlo. Todos llevan consigo hasta el fin, viscosidades y cáscaras de huevo de un mundo primordial. Algunos no llegan jamás a ser hombres, y siguen siendo rana, ardilla y hormiga. Otro es hombre de medio cuerpo arriba y el resto, pez. Pero cada uno es un impulso de la naturaleza hacia el hombre"...

Sinclair. "Demian"
Herman Hesse.

miércoles, 14 de marzo de 2007

LOS COLORES DE MI HIJO
POR INDIRA PAEZ.

"Yo nací en una casa de lo más multicolor.
Y no, no me refiero a las paredes.
Esas eran blancas, como las de cualquier casa de Puerto Cabello en los setenta. Mi casa era multicolor por dentro.
Y es que mi mamá es de piel tan clara, que sus hermanos la bautizaron "rana platanera". Y mi papá era de un trigueño agresivo, con bigote de charro, sonrisa de Gardel y cabello ensortijado, estirado a juro con brillantina. La vejez lo ha desteñido, a mi papá. Como si la melanina se acabara con el tiempo. Como si los años fueran de lejía.

De esa mezcla emulsionada salimos nosotros, cinco hermanos de lo más variopintos. Mi hermano mayor, vaya usted a saber por qué, parece árabe. Ojos penetrantes, nariz aguileña, frente amplia y cabello rizado (cuando existía, pues ahora ostenta una calvicie de lo más atractiva). Le sigue una hermana preciosa, nariz perfilada, pecas, ojos inmensos, sonrisa como mandada a hacer. Castaña clara y de cabello cenizo. Se ayuda con Kolestone, vamos a estar claros. Pero le queda de un bien que parece que hubiera nacido así. Al tercero, extrañamente, le decían "el catire". Nunca entendí por qué, con ese cabello de pinchos rebeldes que crece hacia arriba. Eso sí, tan rana platanera como la madre. Yo soy trigueña como mi padre, y mi nariz delata algún ancestro africano por ahí. Y mi hermana menor es pecosa y achinada, como si en algún momento los genes se hubieran vuelto locos y por generación espontánea hubieran creado una sucursal asiática en la casa.

Así, los almuerzos en mi casa parecían más una convención de las Naciones Unidas que otra cosa. Claro que yo jamás me di cuenta de eso. Para mí eran almuerzos, punto. Con el olor inenarrable de las caraotas negras de mi mamá y las tajadas de plátano frito que se hacían por kilos.

De chiquita nunca entendí por qué en el colegio de monjas un día una niñita me preguntó si mi papá era el chofer. Tampoco supe por qué no lo habían dejado entrar a cierto local nocturno muy de moda en los ochenta. Yo jamás me fijé en los colores de mi familia. Mi papá, mi mamá y mis hermanos, siempre fueron exactamente eso: mi papá, mi mamá y mis hermanos..

Cuando yo era chiquita pensaba que los colores los tenían las cosas, no la gente. No entendía por qué a algunos les decían negros si yo los veía marrones, y a otros les decían blancos si yo los veía como anaranjado claro tirando a rosa pálido. Y menos aún entendía por qué aparentemente y para muchos adultos, era mejor ser "blanco" que "negro". Una vez mi papá se comió un semáforo y alguien le gritó: "¡negro tenías que ser!". Yo me quedé estupefacta al descubrir que los "blancos" jamás se comían los semáforos.

Así las cosas, comenzó en mi adolescencia una suerte de fascinación por aquello de los colores de la gente, las etnias, las razas y esos asuntos que parecían importar tanto a la humanidad. Tanto, que hasta guerras entre países generaba. Tanto, que se mataba la gente por asuntos de piel. De genes. De células. De melanina. Yo buscando vivencias reales, y con lo enamorada que soy, tuve novios marrones, rosados, amarillos y uno hasta medio verdoso. Me casé con un italiano y tuve una hija que parece una actriz de Zefirelli. Y finalmente me enamoré hasta los huesos y me casé otra vez. Con un marrón. Un marrón de esos que la gente llama "negro".

Una tía abuela me dijo cuando me casé: "ni se te ocurra tener hijos con ese hombre, porque te van a salir negritos". A mí no me cabía en la cabeza que a estas alturas de la historia universal, alguien pudiera hacer un comentario como ese. Pero mi tía tiene 84 años, y uno, a la gente de 84 años, le perdona todo. Hasta el racismo.

Como soy bien terca salí embarazada de mi esposo marrón. El embarazo fue una montaña rusa total, así que cuando nació mi hijo, sano, con diez deditos en las manos y diez en los pies, un par de ojos, orejas, boca, nariz y gritos, yo estallaba de felicidad. Y cuando uno estalla de felicidad, no escucha nada.

Pero resulta que han pasado cinco meses, y aunque sigo felicísima, se me ha ido pasando la sordera. Y como soy tan bruta, no termino de entender cómo es que tanta gente, que no solo mi tía la de 84, me pregunta "¿y de qué color es el niño?". Sí, sí, así mismo. "¿De qué color es?". Les importa muchísimo ese detalle a algunos. Tal vez a demasiados. Una amiga de España. Una antigua vecina. Una ex compañera de colegio. Una gente cualquiera que no tiene 84 años. Una gente que, que yo sepa, no pertenece al partido Neo Nazi, ni milita en el Ku Klux Klan, ni es aria, ni tiene esvásticas en la ropa. Una gente que se ofende si uno les dice racista. Llegan así, llaman, escriben. Y lo primero que preguntan, antes de esas típicas preguntas de viejita ("¿Cuánto pesó?" ¿Cuánto midió?" "¿Lloró mucho?"), es ¿y de qué color es?".

Y la verdad, lo confieso, a riesgo de quedar como una madre desnaturalizada, es que yo no me había fijado de qué color era mi hijo. Porque cuando nació mi hija la italianita nadie me preguntó eso. Entonces no pensé que era tan importante saberse el color del hijo. Yo me sabía la fecha de su primera sonrisa. Me sabía cuándo se le puso la triple, cuándo comió papilla por primera vez. Sabía que tenía tres tipos de llanto (uno de hambre, uno de sueño y uno de ñonguera). Sabía que por las noches le gustaba quedarse dormida en mi pecho. Cosas, pues, intrascendentes. Igual con mi bebé. Ya me sé sus ojos de memoria, por ejemplo. A veces están a media asta y es que tiene sueño, pero lucha porque no quiere perderse nada. Me sé sus saltos cuando quiere que lo cargue. La temperatura de su piel, el olor de su nuca.

Pero el domingo pasado me encontré a una ex compañera de trabajo que no veía desde mi preñez, y ¡zuás!, me lanzó la pregunta. ¿Ya nació tu hijo? ¿Y de qué color es?". Me agarró desprevenida, y no supe qué responderle, pero me prometí a mí misma averiguarlo, ya que a tanta gente parece importarle el asunto. Debe ser que es algo vital, y yo de mala madre no he prestado atención a la epidermis de mis críos. Así que ante tanta curiosidad de la gente, me he puesto a detallar los colores de mi hijo.

Y resulta que mi bebé es un camaleón. Sí, de verdad. Cambia de colores. A las cinco y media de la mañana, cuando se despierta pidiendo comida, es como rojo. Un rojo furioso y candelero. Después se pone como rosadito, y se ríe anaranjado. A veces pasa el día verde manzana, y me provoca darle mordiscos por todos lados. Cuando lo baño, y chapotea con el agua, se vuelve como plateado, una cosa increíble. Cuando se le cierran los ojitos del sueño, es amarillo pollito y provoca acunarlo y meterlo bajo las dos alas acurrucadito. Finalmente se duerme y, lo juro por Dios, se pone azul. Y brilla en la oscuridad.

Ese es mi hijo, multicolor. Sé que va a ser un poco difícil llenarle la planilla del pasaporte, o contestarles a las ex compañeras de colegio cuando pregunten de qué color es mi hijo. Pero eso es lo que hay. Lo juro. Mi hijo es color arco iris. "

Indira Paez.
Foto: Efraín García.

Indira Paez es una escritora venezolana que según leí: "se gana la vida escribiendo guiones de novelas pero cuya pasión es el teatro", ya le premiaron sus "Crónicas Desquiciadas") Este texto hermoso expresa con ternura, inteligencia y fuerza lo que muchos opinamos sobre la importancia que alguna gente le da a los colores de la piel.
Gracias, linda Indira desconocida por traducirnos el alma a todos los que sentimos lo mismo que tú y no sabemos como expresarlo...
Tu, mi Nani, también eres de color arco iris, no lo olvides...



Aporte:
Poema de Osselin

¡Mamá!
¿De qué color es la ilusión?
¡Mama!
¿de qué color es el amor?
¡Mamá!
¿de qué color soy yo?
Hijo
tú eres color nosotros
Hijo
tú eres color inocencia
Hijo
tú eres color Yo
Osselin

miércoles, 21 de febrero de 2007

Bello Abril y Maria Ines y como todo vuelve Juan Lucas, me dejaron un meme, que propone buscar la pagina 123 del libro que se este leyendo, contar las primeras cinco líneas y copiar el siguiente párrafo. Luego, estoy supuesta a pasarle el meme a cinco bloggeros. De los tres libros que leo ahora, transcribo primero "Hacia el despertar de sí mismo, aproximación a la enseñanza de Gurdieff" de J. Vaysse, de la pag 123, transcribo el primer párrafo sin las primeras cinco lineas.
Le paso el "meme" a Aquajcho, Inos, Eika, Juan Lucas y Marcia.

... "De modo que todo hombre considerado como normal, puede ya observar en si los intentos del sentimiento del centro intelectual, los intentos de pensamiento y sentimiento del centro motor. En el hombre no equilibrado, la sustitución de uno o varios centros por otros es casi continua y provoca precisamente lo que se llama "desequilibrio" o "neurosis": cada centro trata- por así decirlo- de transferir su trabajo a otro y simultaneamente trata de hacer el trabajo de uno de ellos, para el cual no está capacitado".

Como son dos mas los bloggeros que me invitaron, transcribo los párrafos de los dos otros libros:

"Déjame resucitar en tus dunas y fijarlas con mis raíces. Déjame ser prisionero orgulloso de todos tus movimientos. Déjame admirarte como si mil bosques y mares y desiertos, hubieran sido invertidos en la perfección cambiante de tu belleza."
de "Los Jardines secretos de Mogador". Alberto Ruy Sanchez.

"Un vivir que no prolifera. Un puro vivir la cualidad y esencia de la vida sin cantidad y sin medida. La inmensidad del vivir solo, del solo vivir. Como una profecía de la vida, desprendida de su extensión, de su duración, del lugar y del espacio tiempo, de la inevitable relación que toda vida sostiene con la causalidad..."
de "Claros del Bosque" de María Zambrano.

viernes, 15 de diciembre de 2006

Un tema en particular me ha estado rondando en estos días, pero aun no concluyo nada ni siquiera parcialmente. Tiene que ver con el análisis lógico versus la reactividad subjetiva y como esto se relaciona con el habito de la queja. Si parece enigmático es porque lo es aun para mi, pero tengo la certeza de que es un dilema entretejido en mi vida actual sobre el que presiento que deberé tomar una decisión, -o dejarla que me tome- ya que se esta formando en mi como una ola. La lógica siempre me susurro al oído... la emocionalidad, la imaginación, la subjetividad gritan, cantan, recitan y se quejan, se quejan tanto ante ese mismo oído que empiezo a preguntarme si hay otra medida para esta inmensa ternura, esta azul melancolía, esta alegría sublime e intermitente, esta eterna niña interna que con todo se conmueve , que sigue llamando "corazón" a su mente... Por eso me aferro a esta historia de Borges, justo antes de soltarme a lo que traerá lo único constante: el Cambio.

TIGRES AZULES
"Si me dijeran que hay unicornios en la luna,
yo aprobaría o rechazaría este informe
o suspendería mi juicio
pero podría imaginarlos.
En cambio, si me dijeran que en la luna,
seis o siete unicornios
pueden ser tres,
yo afirmaría de antemano que el hecho era imposible.
Quien ha entendido que 3 y 1 son 4,
no hace la prueba con monedas, dados,
piezas de ajedrez o lapices.
Lo entiende y basta.
No puede concebir otra cifra.
Y a mi, me había tocado en suerte descubrir,
entre todos los hombres,
los únicos objetos que contradicen
esa ley esencial de la mente humana...
... Al principio yo había sufrido el temor de estar loco;
con el tiempo creo que hubiera preferido estarlo
ya que mi alucinación personal importaría menos que la prueba
de que en el universo cabe el desorden.
Si 3 y 1 pueden ser dos o pueden ser catorce,
la razón es una locura...
... Ya en el recinto, pedí en voz alta, ser liberado de mi carga.
No oí los pasos, pero una voz cercana me dijo:
He venido.
A mi lado, estaba el mendigo.
Me tendió la mano y me dijo:
Una limosna, protector de los pobres.
Dije: Quiero que sepas que mi limosna puede ser espantosa.
Me contesto: Acaso esta limosna es la única que puedo recibir.
He pecado.
Deje caer las piedras azules en la cóncava mano.
Me dijo: No se aun cual es tu limosna
pero la mía es espantosa.
Te quedas con los días y con las noches
con la cordura, con los hábitos, con el mundo...
No oí los pasos del mendigo ciego
ni lo vi perderse en el alba...
José Luis Borges.

miércoles, 8 de noviembre de 2006

Una de Don Juan (de Castaneda)
"El chiste está en lo que uno recalca- dijo

O nos hacemos infelices o nos hacemos fuertes.

La cantidad de trabajo es la misma..."

Viaje a Ixtlan

Ñapita:

"Tenerte lástima te era útil porque te sentías importante
y digno de mejores condiciones, de mejor trato
o bien porque no deseabas asumir la responsabilidad
de aquello que te despertaba autocompasión
o porque eras incapaz de hacer que la idea de tu muerte
atestiguara tus actos y te aconsejara.
Cuando dejaste de sentirte importante, irresponsable, inmortal,
ya no te fue posible, tenerte lástima…

Relatos de Poder.

miércoles, 30 de agosto de 2006

Fragmentos de Rayuela de Julio Cortazar.
... Pero era inútil... , se callaría un momento esperando que ella dijese algo y acabaría por preguntar... Todos tenían siempre algo que preguntarle..., era como si les molestara que ella prefiriese cantar “Mon petit voyou” o hacer dibujitos con fósforos usados o acariciar los gatos roñosos de la rue de Sommerard o darle la mamadera a Rocamadour... (La Maga)

“...Ya para entonces, me había dado cuenta de que buscar era mi signo, emblema de los que salen de noche sin propósito fijo, razón de los matadores de brújulas...”

“...La felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o de isla, una caída interminable en la movilidad...”

“... Cuantas nomenclaturas para un mismo desconcierto. A veces me convenzo de que la estupidez se llama triángulo, de que ocho por ocho es la locura o un perro...”

“... Lo malo estaba en que a fuerza de temer la excesiva localización de los puntos de vista, había terminado por pesar y hasta aceptar demasiado el sí y el no del todo; a mirar desde el fiel, los platillos de la balanza...”

“...Oliveira es patológicamente sensible a la imposición de lo que le rodea, del mundo en que se vive, de lo que le ha tocado en suerte, para decirlo amablemente... En una palabra, le revienta la circunstancia. Mas brevemente, le duele el mundo...”