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martes, 9 de septiembre de 2008

Katiuska Gonzalez:
"GEISHAS"

La artista venezolana Katiuska Gonzalez presenta hoy su más reciente trabajo en la exposición "Geisha" en la Galería Cremata. A pesar de la variedad de interpretaciones y visiones de la figura de la Geisha, Katiuska decide concentrarse en cómo esta simboliza la belleza y su condición de bálsamo universal.


Desde niña, la artista ha admirado los logros y la trayectoria cultural del Japón pero es en los años noventa cuando al vivir en Paris, pudo familiarizarse con la estética japonesa cuya simplicidad y profundidad espiritual y psicológica pretende y logra plasmar en su obra.
En medio de hermosas combinaciones cromáticas, las geishas de Katy brotan sutilmente del lienzo y flotan en él. Sus rostros indefinidos parecen simbolizar la entrega de su identidad, de su ego en beneficio del rol de donante de belleza.


La palabra Geisha significa "persona de las artes" porque su función original era recrear un clima de placer y belleza a partir de la danza y la comedia y de hacer de cosas tan simples como el servir el te, el vestirse o el caminar en todo un espectáculo. Al respecto Katiuska dice: "Nuestra visión occidental de la geisha se limita a la figura servil al hombre. Yo he preferido enfocarme en su carácter de donante de belleza, una persona desinteresadamente dedicada a dar y a caminar en esplendor." Katiuska encuentra semejanzas entre la geisha y la figura del artista a quien considera "un comunicador generoso" cuando dice: "Un artista es la antítesis del egoísmo, su rol en la sociedad es la de un benefactor de ideas, imágenes, construcciones teoréticas y preguntas morales".



De nuevo, los rasgos que encuentro constantemente en el trabajo de Katiuska: los limites indefinidos y sinuosos, los colores diluyéndose y fundiéndose imperceptiblemente, la luz sorprendiéndonos desde la oscuridad y la imprecisión se combinan para lograr este homenaje a la delicadeza y la gracia, componentes indispensables para poder regalar belleza y arte.


Suerte, Katy!






Confluence - John Williams

sábado, 7 de junio de 2008

Tao 22 y 42. Aceptación y Contención y Armonía


22. Aceptación y Contención

Acepta y serás completo,
Inclínate y serás recto,
Vacíate y quedarás lleno,
Decae, y te renovarás,
Desea, y conseguirás,
Buscando la satisfacción quedas confuso.
El Sabio acepta el Mundo
Como el Mundo acepta el Tao;
No se muestra a si mismo,
y así es visto claramente,
No se justifica a si mismo,
y por eso destaca,
No se empeña,
y así realiza su obra,
No se glorifica,
y por eso es excelso,
No busca la lucha,
y por eso nadie lucha contra él.
Los Santos decían, "acepta y serás completo",
Una vez completo,
el Mundo es tu hogar.


42. Armonía

Tao lleva a la virtud;
La virtud lleva a la contención;
La contención lleva a la aceptación;
La aceptación lleva al Mundo;
Todas las cosas comienzan con virtud
y terminan con contención,
Pero es la aceptación
la que lleva a la armonía.
Como otros enseñaron, yo enseño:
"Aquello sin armonía termina con violencia";
Esta es mi enseñanza


Obras: "Bambu II" y "Cerezo en Primavera". Sophia Machado.

... Serenidad en el pasado, perspectivas nuevas sin mancha, sobreponerse a la rigidez de la expectativa, liberarse de la necesidad de comprensión, de explicación, caminar hacia la paz, hallar la esperanza en la falta de control, defender el corazón, fe continua en lo humano, entrar en la energía del Amor, sanar heridas, renunciar a la queja y al conflicto, FLUIR, brillar en la oscuridad, conocerme y mejorarme, punto de partida para la maravilla, dejar de pelear y de huir, comprometerme, sumergirme, luchar con la motivación como único objetivo más allá del resultado, sentirse parte de algo más grande, recibir lo bueno, valorarlo, aligerarme de condiciones, sin excepciones, flotar, entregarse, no tratar de aceptar, aceptar el intento...

viernes, 16 de noviembre de 2007

"Donde habitan los recuerdos". Katiuska Gonzalez.

LINK:

ENTREVISTA A KATIUSKA GONZALEZ EN EL DIARIO "EL NUEVO HERALD"

Mi querida amiga Katiuska González presenta este sábado en el Tower Theater, su exposición "Donde habitan los recuerdos" y yo estoy rebosante de orgullo. Katy empezó a estudiar pintura hace solo dos años con el reconocido Baruj Salinas y sin pretensiones ni aires de "artista" mas bien motivada por la genuina necesidad de buscarse y de expresarse ha logrado un estilo muy definido y un trabajo hermoso y evocador que me conmueve. Ella siempre ha tenido un espíritu emprendedor, disciplinado, curioso y muy sensible a la belleza. Tiene el don de la entrega sincera cuando finalmente consigue algo que amar, algo en que reflejarse. Armada de un entusiasmo imbatible y de una fuerza basada en la fe, sin miedo ni pereza elige sus caminos con impecabilidad y conciencia. Este es uno de sus más bellos senderos: la pintura.

Katy fue mi compañera de tantos viajes alrededor del mundo, incluido el viaje mas largo de nuestras vidas cuando ambas aun buscábamos incansablemente un hogar y un destino allá afuera, un "lugar en el mundo" que creíamos poder descubrir solo si recorríamos el universo entero. Aun no entendíamos que todo lo que necesitábamos aprender lo llevábamos dentro y que esa búsqueda interior puede ser mas desafiante, extensa y sorprendente que cualquier lejano lugar enigmático, cualquier actividad extraordinaria, cualquier enseñanza exterior.


Precisamente de ese hogar cálido y amoroso, de ese destino interior lleno de paz y contento a pesar de la pérdida y del dolor, parece tratar este conjunto de obras. Una serie de cuadros de pueblos típicos de los Andes venezolanos, iguales a aquel donde Katy pasaba largas temporadas con su abuela: Maripaz, esa figura materna que es la raíz más profunda y pura de su emocionalidad, de su memoria. No sé nada de análisis pictórico pero en sus formas desdibujadas como en un sueño que siguen una insospechada simetría hacia un lugar alto y aun a oscuras, creo reconocer la búsqueda espiritual y sincera de Katy, en sus líneas sinuosas e inciertas reconozco su camino, en esas ventanas y puertas cerradas al acceso terrestre, algunas a oscuras y casi todas iluminadas y llenas de colores, reconozco su alma.
Actualmente Maripaz, enfrenta el Alzheimer, un limbo de olvido y soledad de la que Katy se empeña en rescatarla. Y por eso es que parte de los fondos recaudados de su exposición serán destinados a programas de investigación de la memoria. Aunque el verdadero rescate de Maripaz se logra en el amor y la compañía de los que la quieren, en los recuerdos de su nieta de aquellos días en que la nutrió y la cuidó y en este ahora continuo en el que vive y nos sigue regalando su coqueta alegría y su risa fresca.

Felicidades amiga, por esta cristalización de tus sueños y por este camino de creación y belleza que has comenzado y que estoy segura te llevará muy lejos, es decir, muy adentro. Y más allá de ti.

sábado, 7 de julio de 2007

Image: Comstock

Nueva Orleans. I
La ciudad donde la música era omnipresente.

Llegada, llamado y decepción:
Llegué de madrugada desde Baton Rouge y los pantanos de Louisana, cansada y dispuesta a dormir... pero desde mi habitación escuché la grave voz de un saxofón callejero, suave y triste. No me quedó mas remedio que salir para descubrir que justo estas eran las horas mas vivas y vehementes de esta ciudad. Salí del hotel de la calle Decatur y en la próxima esquina, casi a las 2 am, tocaba el saxofonista. La gente pasaba casi indiferente, ya acostumbrada a oír música en cada esquina, pero yo me quede ahí durante un buen rato, oyéndolo, imaginando al Mississipi que podía sentir al otro lado de la calle, aunque el muelle y la niebla lo escondieran, y entendiendo que por fin estaba dentro de uno de mis sueños mas viejos.
De la Decatur subí hasta la famosa Bourbon Street, esperando encontrar una calle como la que recorría el vampiro de Anne Rice recreado en la canción de Sting: una calle misteriosa y oscura, repleta de tugurios llenos de humo y jazz pero lo que me encontré fue completamente diferente. Una serie de locales con luces de neón anunciando cocteles y karaoke, desde los que salían música pop, rock y country. Entré a uno de ellos en una calle cercana: el famoso "Joe O'Brien" que se supone es el restaurante mas grande del mundo... Casi salgo corriendo cuando vi a los "músicos" vestidos de ceñidos trajes de lentejuelas que parecían una mala mezcla de Abba con los hermanos Osmond. Turistas de cara roja y sandalias con medias los aplaudían fascinados.., fui hasta el patio gigante lleno de mesas con sombrillas, compré un coctel "Hurricane" su famosa bebida y salí de ahí despavorida.
En la calle, multitudes alcoholizadamente felices, entraban y salían de los bares donde cantaban karaoke, y disfrutaban la vista que ofrecían rubias turistas que sobre las mesas se despojaban de inhibiciones y prendas de vestir.., todos portando como trofeos los collares de cuentas que se usan en el "Mardi Gras" ganados por sus atrevimientos o por su nivel de consumo. Este ambiente de fiesta, que quizás en otro momento hubiera disfrutado, me puso entonces profundamente triste. Me lo merecía por tener tanta expectativa e ideas fijas sobre esta ciudad que me recibía ofreciéndome lo contrario a lo que venía buscando. Me fui a dormir.

Preservation Hall

A la noche siguiente, un poco después de las 9, hice fila en la calle Peters, -que hace esquina con la Bourbon- para entrar al Preservation Hall, muy cerca del O'Brien. Lo único que sabía es que aquí había tocado Louis Armstrong, y también George Louis y Emma Barret. Había leído que era un lugar donde se preservaba el jazz tradicional de la ciudad. La casa parecía estar cayéndose a pedazos, a excepción del farol y la hermosa puerta de metal. Yo estaba curada de expectativas, después de un primer día maravilloso conociendo de Nueva Orleans lo que todo buen turista debe conocer, resignada al velo obligado que hay que cruzar antes de conocer realmente algo. Relajada, tomándome mi coctelito, escuchaba otro saxofonista callejero que por 1$ concedía peticiones; cuando tocó "Do you know what it means to miss New Orleans?", le dije que yo extrañaba a una New Orleans que imaginaba, y me regaló una enigmática sonrisa mirándome a través de sus lentes oscuros, protegido del neón forzado de la noche.

Entré por fin al Hall, un pequeño cuarto rectangular con capacidad para no más de 70 personas, tres banquetas como de iglesia frente a una plataforma baja e iluminada tenuemente. El calor se aliviaba un poco con el ventilador de techo, las paredes viejas de las que colgaban fotos y dibujos sobre el jazz desde que este espacio era una galería de arte a finales de los 50. Me senté en el piso a centímetros de la plataforma mientras el pequeño cuarto se llenaba de gente. Poco después, entraron 6 viejitos con cara de aburrimiento y desapego: un clarinetista, un baterista, un pianista, un trompetista, un violoncellista y un saxofonista. Y así, sin mas presentación empezaron a tocar la consabida "When the saints go marching in" que ya había escuchado unas diez veces ese día. Entonces algo muy extraño pasó:
Poco a poco, una música que nunca había oído, -nunca así-, se me fue metiendo bajo la piel. Estos ancianos maravillosos hacían brotar de sus instrumentos, mundos enteros: metafóricos, metálicos, misteriosos… A veces me parecía estar oyendo el ritmo de una tabla de lavar, otras un látigo y un alarido, llantos rotos en bares de Storyville, protestas ahogadas en oraciones que aliviaban un dolor rabioso y marginado, el tambor frenético de un esclavo, un martillo sobre los rieles de un tren, los arrullos en los campos de algodón, repetitivas suplicas de huesos, la fe indispensable golpeando palanganas, el sonido vacío de las calabazas, la alegría triste de los funerales, la celebración de la entrada al cielo que a todo daba sentido.
Sus rostros rejuvenecidos y transfigurados interpretaban solos por turnos, mientras los demás sonreían con la mirada perdida quizás dirigida a sus muertos o a sus secretos…, tocaban la misma canción de siempre como la primera vez, con toda la improvisación y la evolución constante que también ostenta la vida intensa.
Esa noche entendí que al jazz sólo se puede intuirlo, atisbar sus abismos, sospechar su inmensidad. En ese saloncito, lo incierto se regodeaba y se nutría al misterio, el tiempo se diluía y lo vital, lo humano encontraba expresión y abrigo.

Era cierto:
Al renunciar a las expectativas, finalmente encontramos o nos dejamos encontrar.

sábado, 16 de junio de 2007

Feliz cumpleaños Mamá!

Quisiera mandarte un mensaje lleno de alegría y no puedo vieja, te extraño mucho como para fingir y además tú lo sabrías de toda formas, con esa telepatía a distancia que dominas tan bien. Hoy después de hablar contigo por teléfono, lloré un poquito y Daniela me vio, y por un instante se preocupó. Me dijo "Estás llorando, mami. Que sientes?" Exactamente lo que yo le pregunto cuando ella llora y le dije: "Es que extraño a la abuela, Nani". Me contestó: "Tranquila mamá, ya viene Navidad, viene abuela". Sonreí mientras me abrazaba y empecé a jugar con ella, y hacerle cosquillas para que se olvidara. Y doy gracias porque así fue, casi inmediatamente, empezó a correr y a joder por toda la casa mientras mi Fifa interior me decía "Alza arriba, cuerpo viejo" y seguí haciendo todo lo que siempre hay que hacer.

Mientras tanto pensaba en ti y en la niña que fui, y en la paradoja de que a pesar de que en mi niñez, tú y mi papá eran lo mas importante para mí, yo no estaba en capacidad de entenderlos, yo no los quería tanto por Anita y Enoc sino mas bien por Mamá y Papá, esas figuras imprescindibles que me proveían de todo el cuidado y amor que necesitaba. No podía entender realmente por qué estaban tristes o alegres, no podía ser la amiga ni la compañía que quizás necesitaban, no podía quererlos realmente sino mas bien ofrecerles mis risas y llantos, mi dulzura y sinceridad inoportuna, mis necesidades, esa alegría de niño que nos salva tanto...

Por eso hoy quiero darte el regalo de mi amor renovado, vieja. De ese amor de verdad mas allá de los roles. Ese que se entrega a alguien que está en nosotros, que nos acompaña siempre a pesar del dolor, la distancia, la vida. Te quiero por ser Anita, esa mujer vulnerable que se esconde tras tu coraza de fuerza dicharachera. Esa mujer comprometida con su maternidad falible, tierna y aspera, que ha labrado de su dolor primigenio un diamante que nos da tanta luz. Te quiero porque ahora sé cuantas veces me abrazaste y me cuidaste, me consolaste y diste ánimos en muchos momentos en que tú necesitabas precisamente todo eso. Te quiero porque ahora siento que te conozco y te veo como persona, como mujer, además de como mi mamá y estoy tan orgullosa de lo que veo. Y entiendo tantas cosas que antes no entendía. Quería regalarte eso, vieja, que te quiero por completo, mi arrocito blanco, mi muchacha eterna, mi sonrisa solar.

Feliz cumpleaños, mamá!

sábado, 2 de junio de 2007



Los Enigmas.
Canto General. Pablo Neruda.

"Me habéis preguntado qué hila el crustáceo entre sus
patas de oro
y os respondo: El mar lo sabe.

Me decís ¿qué espera la ascidia en su campana transparente?
¿Qué espera?
Yo os digo: espera como vosotros el tiempo.

Me preguntáis ¿a quién alcanza el abrazo del alga Macrocustis?
Indagadlo, indagadlo a cierta hora, en cierto mar que conozco.

Sin duda me preguntaréis por el marfil maldito del narval
,
para que yo os conteste

de qué modo el unicornio marino agoniza arponeado.

¿Me preguntáis tal vez por las plumas alcionarias que tiemblan
en los puros orígenes de la marea austral
Y sobre la construcción cristalina del pólipo habéis barajado
sin duda, una pregunta más, desgranándola ahora?

¿Queréis saber sobre la eléctrica materia de las púas del fondo?
¿La armada estalactita que camina quebrándose,

El anzuelo del pez pescador,
la música extendida en la profundidad como un hilo en el agua?


Yo os quiero decir que esto lo sabe el mar,
que la vida en sus
arcas
es ancha como la arena, innumerable y pura
y entre las uvas sanguinarias
el tiempo ha pulido la dureza de un pétalo,
la luz de la medusa
y ha desgranado el ramo de sus hebras corales
desde una cornucopia de nácar infinito.


Yo no soy sino la red vacía que adelanta
ojos humanos,
muertos en aquellas tinieblas,
dedos acostumbrados al triángulo,
medidas
de un tímido hemisferio de naranja.
Anduve como vosotros escarbando
la estrella interminable,

y en mi red, en la noche, me desperté desnudo,
la única presa:
un pez encerrado en el viento. "


Video fragmento de la pelicula Mindwalk.

jueves, 10 de mayo de 2007











Coplas a tu esperanza.
A mi viejo...
(escrito hace 10 años)

Puede que un día despiertes
y pienses que la has perdido
entre la rabia, la impotencia
entre la infame indecencia
de aquellos quienes formaron
un pasado tan querido.

Puede que un día te encuentres
ante la gran tentación
de seguir la fácil receta
para la resignación
que el cansancio te susurre
que ya tu tiempo ha pasado
que hiciste ya lo posible
que toda lucha es en vano.

Si todo lo que existiese
fuese muerte y corrupción
alienación y veneno
culto al dinero, al ladrón...
niños con hambre, miseria
desesperanza y dolor
entonces yo te diría
amigo, tienes razón.

Pero en esos días amargos,
busca muy dentro de ti
y escucharás la llamada
estruendosa, visceral, febril
de todos los que necesitan
de tu lucha y tu esperanza
de tu granito de arena
de tu pluma en tinta fresca
de tu puño levantado
de tu coraje y tu fe
para poder mantenerse
en la lucha que la historia
les ha ordenado seguir...

La llamada de la selva
con sus indios puros, frescos
dispuestos a no rendirse
por defender a su tierra
a sus dioses y a su estirpe...

La llamada del que es joven
en sueños y en porvenir
llenos de rabia y amor
de voluntad y confusión
de una inmensa lucha interna
entre llorar y reír...

La llamada de los niños
que aprenden a compartir
su imaginación, su alegría
su inocencia y su canción
aunque no tengan juguetes
zapatos ni educación.

La llamada de tu tierra
de tus raíces, tu gente
que espera de ti una sonrisa
que le sirva de aliciente
de reflejo de lo que has logrado
con tu conciencia y tu confianza
y que también sea un espejo
... para toda su esperanza.

lunes, 30 de abril de 2007

Nombrando...

Me gusta nombrar..., sobre todo las cosas que me hacen feliz:
5 sentidos
(Oír,oler,saborear,ver,sentir)
y un verbo
I:

El agua al caer
El café recién colado
El chocolate con menta (o la menta con chocolate,)
Las gotas resbalando por el cristal
La lana que me abraza
Bailar en trance y a solas.

II:
La risa de mi hija
El cuello de mi amor.
Las galletas de avena recién horneadas.
Mis viejos bailando.
Un abrazo fuerte y muy largo.
Recordarme recostada en el regazo de mi abuela.

III:
El canto de los pájaros
La flor del jazmín
Las semillas de cacao
El colibrí flotando en el aire
La seda en mi piel
Levantarme al alba mientras todos duermen.

IV:

El crujir de la leña en el fuego,
El rocío en el verde
Un buen Pinot Noir de la Borgoña
La noche en plenilunio.
La brisa suave y fresca.
Sacar mi mano fuera del auto y jugar con el viento.

V:


La indecisión de las olas
La sal en el aire
Un mero fresco y frito con limón
El mar entre el horizonte y la arena.
La espuma en los pies.
Nadar dentro del silencio del agua...

sábado, 17 de marzo de 2007

Andy Goldsworthy

La primera vez que oí hablar del Land Art fue a un turista inglés al que llevé a conocer "El Museo de las Piedras Marinas Soñadoras" en El Ávila, la hermosa montaña que rodea Caracas. Este museo es único porque se puede tocar e interactuar con las obras de Gonzalo Barrios Pérez quien en 1967 decidió llamarse Zóez (vida en griego) después que tuvo según sus palabras: “una Revelación con la Energía”. Su obra honra lo femenino y el único material utilizado son piedras marinas traídas principalmente de las playas de Macuto.

Zóez dice: “Las piedras son soñadoras porque ellas, al igual que los fósiles, tienen archivada toda la información milenaria del planeta. El mar es el vientre del Universo”. Aunque trabajaba con el material sin modificarlo y arreglaba las piedras en formas muy creativas y únicas, que resultaban en obras llenas de simbolismo y poesía, Zóez nos dijo entonces no considerarse un "artista de la tierra", ... decía ser simplemente “un canal de la Energía.”

Tiempo después supe que el Arte de la Tierra (Land Art) se basa en la alteración artística del paisaje o la naturaleza que sirve como escenario o como materia prima de una obra. Empezó en la década de los setenta cuando artistas como Walter de Maria y Richard Long comenzaron a crear obras efímeras a partir de medios naturales. Pretendía no ser un arte comercial pero actualmente -aunque casi todas las obras se realizan en lugares muy remotos, y es muy difícil observarlo en vivo, -aun puede distribuirse comercialmente en fotografías, dibujos o películas.

Las fuentes de su inspiración son en su mayoría la arquitectura de los sitios sagrados de la antigüedad, como Stonehenge, las tumbas egipcias y precolombinas, etc. Este tipo de arte intenta guardar la mayor simplicidad posible y utilizar solo formas primarias como la línea, la espiral, el círculo, el cuadrado, la cruz. No dura mucho, si no se termina gracias a la misma naturaleza, lo destruye el mismo artista.

El Land art es la expresión de la relación mística y delicada, vulnerable y esencial que mantiene el ser humano con la naturaleza. Por eso me conmueve tanto. Además, sus manifestaciones se me parecen a los mandalas de arena tibetanos, no solo por la relajada meditación y la amorosa ofrenda que implican sino por su culto a la impermanencia, a la breve levedad que define para mí la verdadera belleza… El Land Art es un canto a lo incierto, a la constancia del cambio…

Y en este sentido, Andy Goldsworthy ... es mi artista “efímero” favorito. Su intervención en el paisaje es mínima y parece siempre integrarse sutil y delicadamente a la belleza del lugar, sin manipularlo agresivamente...

Usa solo materiales encontrados en el escenario de la obra: piedras,

hojas,

ramas,
nieve

y muchos mas… pero su verdadero juego es relacionar estos materiales con la luz, el tiempo, el viento, el agua, buscando su interacción, expresando su energía. Tiene un alto grado de espontaneidad, sin ideas rígidamente preconcebidas acerca de lo que va a crear que captura en su mejor momento a través de la fotografía. Gracias precisamente a esas fotos y a documentales como River and Tides (Parte I y Parte II) y videos como "Nature and Nature", sus obras son mucho mas accesibles que la de otros artistas de este estilo…
Andy dice” Cada uno de mis trabajos crece, permanece y decae como parte integral de un ciclo que la fotografía captura en su plenitud, marcando el momento cuando la obra esta mas viva que nunca. Hay una intensidad en la plenitud de un trabajo que espero expresar en la imagen (foto) Su crecimiento y decadencia están implícitos.”

El suyo es un homenaje profundo a lo fugaz, lo perecedero, es un arte del instante, de la espuma, es un acto de humildad y de libertad ante el tiempo, ante lo incierto, ... al cambio inevitable, a la intensa belleza efimera y eterna...


(FOTOGRAFIAS REALIZADAS POR O PARA ANDY GOLDSWORTHY.)

APORTES:
Goathemala:
..."cuando viajamos ¿sabes lo que nos pide mi madre? Una pequeña piedra de aquellos lugares que nos gustaron. Ya tiene piedras de 4 continentes. Las coloca por toda la casa como si fuese una maestra del arte Suiseki Japonés pero fundamentalmente en las macetas. Así florece un geranio sobre una roca de turca o despunta el capullo de una rosa sobre una roca sahariana."

Maria Ines:
"El "land art" se remonta a las culturas tribales, donde el hombre, en un claro canto de respeto y agradecimiento a la madre Naturaleza entregaba su arte como ofrenda y en esa innata simbiosis intercambiaba dones. Por supuesto la idea de su obra no era la egolatría, era un infinito "gracias" a la bondad de la tierra y a los frutos que la misma les entregaba. Como vemos no es precisamente evolución lo acontecido hasta la fecha. De cualquier manera la presencia de estos artistas, ponen en nuestras conciencias algo de esperanza."

Clarice:
"Increible forma de crear, ya me dieron ganas de tocar los árboles."

Umma:
"Lo que más me impresiona, es que someta a sus trabajos a las reglas de los objetos vivos... Trabajar con piedra, es lo que la humanidad ha hecho desde la más remota antigüedad, para expresarse metafísicamente. Pero en tanto símbolo, buscaban su permanencia eterna, como eterna parece ser la piedra. Esta vuelca de tuerca que él realiza, me conmueve. No encuentro aún las palabras para explicarlo, porque hace que choque mi parte intelectual, con otra intuitiva, más cercana a la pachamama."

Milena:
"... Adhiero cada vez mas al arte efimero, como un tango improvisado... es el fiel reflejo de lo que en verdad somos... seres cambiantes, minuto a minuto..."

Galafer:
"El arte es uno mismo, fuera del cuerpo!"

Quantum:
"Lo efímero y lo duradero: quizá sólo sean categorías en nuestra mente. Quizá el arte y la naturaleza formen parte de una misma memoria. Piedras soñadoras: mirémonos en la paz de su larga memoria."

Gustavo:
"La vida es arte. Nuestra propia vida, la de cada ser humano, es arte. Así la concibo yo, como una gran sinfonía que va de la cuna a la tumba, y tiene sus momentos alegres, melancólicos, o incluso trágicos. Pero vistos estos en la perspectiva adecuada, tiene esa belleza inherente a toda obra de arte. Una belleza que nos trasciende..."

Máximo:
"Macedonio dice que la diferencia entre lo lindo y lo bello radica en que lo lindo no nos conversa de la muerte... Nos distrae de ella. Y... , lo verdaderamente bello tiene una profundidad que nos habla al oído de la finitud, de lo efímero, de lo inexorable de la muerte.

Ana:
"...En el norte de Argentina, conviviendo en comunidades aborígenes, tuve oportunidad de vivir las verdaderas ofrendas ... que hace el pueblo indígena a la Pachamama a través de las APACHETAS. Pilas de piedras, entre otros elementos, que dejan los caminantes y lugareños como ofrenda para honrar a la Madre Tierra. Agradecen y le piden protecciòn. Las piedras acomodadas con sumo respeto, en íntimo ritual, como pidièndole permiso a los dioses para involucrarnos con ellas. Para sentirnos parte de un todo. Genuina primitva, ancestral, manifestaciòn del arte..."

Hermosos! Muchas gracias!

miércoles, 14 de marzo de 2007

LOS COLORES DE MI HIJO
POR INDIRA PAEZ.

"Yo nací en una casa de lo más multicolor.
Y no, no me refiero a las paredes.
Esas eran blancas, como las de cualquier casa de Puerto Cabello en los setenta. Mi casa era multicolor por dentro.
Y es que mi mamá es de piel tan clara, que sus hermanos la bautizaron "rana platanera". Y mi papá era de un trigueño agresivo, con bigote de charro, sonrisa de Gardel y cabello ensortijado, estirado a juro con brillantina. La vejez lo ha desteñido, a mi papá. Como si la melanina se acabara con el tiempo. Como si los años fueran de lejía.

De esa mezcla emulsionada salimos nosotros, cinco hermanos de lo más variopintos. Mi hermano mayor, vaya usted a saber por qué, parece árabe. Ojos penetrantes, nariz aguileña, frente amplia y cabello rizado (cuando existía, pues ahora ostenta una calvicie de lo más atractiva). Le sigue una hermana preciosa, nariz perfilada, pecas, ojos inmensos, sonrisa como mandada a hacer. Castaña clara y de cabello cenizo. Se ayuda con Kolestone, vamos a estar claros. Pero le queda de un bien que parece que hubiera nacido así. Al tercero, extrañamente, le decían "el catire". Nunca entendí por qué, con ese cabello de pinchos rebeldes que crece hacia arriba. Eso sí, tan rana platanera como la madre. Yo soy trigueña como mi padre, y mi nariz delata algún ancestro africano por ahí. Y mi hermana menor es pecosa y achinada, como si en algún momento los genes se hubieran vuelto locos y por generación espontánea hubieran creado una sucursal asiática en la casa.

Así, los almuerzos en mi casa parecían más una convención de las Naciones Unidas que otra cosa. Claro que yo jamás me di cuenta de eso. Para mí eran almuerzos, punto. Con el olor inenarrable de las caraotas negras de mi mamá y las tajadas de plátano frito que se hacían por kilos.

De chiquita nunca entendí por qué en el colegio de monjas un día una niñita me preguntó si mi papá era el chofer. Tampoco supe por qué no lo habían dejado entrar a cierto local nocturno muy de moda en los ochenta. Yo jamás me fijé en los colores de mi familia. Mi papá, mi mamá y mis hermanos, siempre fueron exactamente eso: mi papá, mi mamá y mis hermanos..

Cuando yo era chiquita pensaba que los colores los tenían las cosas, no la gente. No entendía por qué a algunos les decían negros si yo los veía marrones, y a otros les decían blancos si yo los veía como anaranjado claro tirando a rosa pálido. Y menos aún entendía por qué aparentemente y para muchos adultos, era mejor ser "blanco" que "negro". Una vez mi papá se comió un semáforo y alguien le gritó: "¡negro tenías que ser!". Yo me quedé estupefacta al descubrir que los "blancos" jamás se comían los semáforos.

Así las cosas, comenzó en mi adolescencia una suerte de fascinación por aquello de los colores de la gente, las etnias, las razas y esos asuntos que parecían importar tanto a la humanidad. Tanto, que hasta guerras entre países generaba. Tanto, que se mataba la gente por asuntos de piel. De genes. De células. De melanina. Yo buscando vivencias reales, y con lo enamorada que soy, tuve novios marrones, rosados, amarillos y uno hasta medio verdoso. Me casé con un italiano y tuve una hija que parece una actriz de Zefirelli. Y finalmente me enamoré hasta los huesos y me casé otra vez. Con un marrón. Un marrón de esos que la gente llama "negro".

Una tía abuela me dijo cuando me casé: "ni se te ocurra tener hijos con ese hombre, porque te van a salir negritos". A mí no me cabía en la cabeza que a estas alturas de la historia universal, alguien pudiera hacer un comentario como ese. Pero mi tía tiene 84 años, y uno, a la gente de 84 años, le perdona todo. Hasta el racismo.

Como soy bien terca salí embarazada de mi esposo marrón. El embarazo fue una montaña rusa total, así que cuando nació mi hijo, sano, con diez deditos en las manos y diez en los pies, un par de ojos, orejas, boca, nariz y gritos, yo estallaba de felicidad. Y cuando uno estalla de felicidad, no escucha nada.

Pero resulta que han pasado cinco meses, y aunque sigo felicísima, se me ha ido pasando la sordera. Y como soy tan bruta, no termino de entender cómo es que tanta gente, que no solo mi tía la de 84, me pregunta "¿y de qué color es el niño?". Sí, sí, así mismo. "¿De qué color es?". Les importa muchísimo ese detalle a algunos. Tal vez a demasiados. Una amiga de España. Una antigua vecina. Una ex compañera de colegio. Una gente cualquiera que no tiene 84 años. Una gente que, que yo sepa, no pertenece al partido Neo Nazi, ni milita en el Ku Klux Klan, ni es aria, ni tiene esvásticas en la ropa. Una gente que se ofende si uno les dice racista. Llegan así, llaman, escriben. Y lo primero que preguntan, antes de esas típicas preguntas de viejita ("¿Cuánto pesó?" ¿Cuánto midió?" "¿Lloró mucho?"), es ¿y de qué color es?".

Y la verdad, lo confieso, a riesgo de quedar como una madre desnaturalizada, es que yo no me había fijado de qué color era mi hijo. Porque cuando nació mi hija la italianita nadie me preguntó eso. Entonces no pensé que era tan importante saberse el color del hijo. Yo me sabía la fecha de su primera sonrisa. Me sabía cuándo se le puso la triple, cuándo comió papilla por primera vez. Sabía que tenía tres tipos de llanto (uno de hambre, uno de sueño y uno de ñonguera). Sabía que por las noches le gustaba quedarse dormida en mi pecho. Cosas, pues, intrascendentes. Igual con mi bebé. Ya me sé sus ojos de memoria, por ejemplo. A veces están a media asta y es que tiene sueño, pero lucha porque no quiere perderse nada. Me sé sus saltos cuando quiere que lo cargue. La temperatura de su piel, el olor de su nuca.

Pero el domingo pasado me encontré a una ex compañera de trabajo que no veía desde mi preñez, y ¡zuás!, me lanzó la pregunta. ¿Ya nació tu hijo? ¿Y de qué color es?". Me agarró desprevenida, y no supe qué responderle, pero me prometí a mí misma averiguarlo, ya que a tanta gente parece importarle el asunto. Debe ser que es algo vital, y yo de mala madre no he prestado atención a la epidermis de mis críos. Así que ante tanta curiosidad de la gente, me he puesto a detallar los colores de mi hijo.

Y resulta que mi bebé es un camaleón. Sí, de verdad. Cambia de colores. A las cinco y media de la mañana, cuando se despierta pidiendo comida, es como rojo. Un rojo furioso y candelero. Después se pone como rosadito, y se ríe anaranjado. A veces pasa el día verde manzana, y me provoca darle mordiscos por todos lados. Cuando lo baño, y chapotea con el agua, se vuelve como plateado, una cosa increíble. Cuando se le cierran los ojitos del sueño, es amarillo pollito y provoca acunarlo y meterlo bajo las dos alas acurrucadito. Finalmente se duerme y, lo juro por Dios, se pone azul. Y brilla en la oscuridad.

Ese es mi hijo, multicolor. Sé que va a ser un poco difícil llenarle la planilla del pasaporte, o contestarles a las ex compañeras de colegio cuando pregunten de qué color es mi hijo. Pero eso es lo que hay. Lo juro. Mi hijo es color arco iris. "

Indira Paez.
Foto: Efraín García.

Indira Paez es una escritora venezolana que según leí: "se gana la vida escribiendo guiones de novelas pero cuya pasión es el teatro", ya le premiaron sus "Crónicas Desquiciadas") Este texto hermoso expresa con ternura, inteligencia y fuerza lo que muchos opinamos sobre la importancia que alguna gente le da a los colores de la piel.
Gracias, linda Indira desconocida por traducirnos el alma a todos los que sentimos lo mismo que tú y no sabemos como expresarlo...
Tu, mi Nani, también eres de color arco iris, no lo olvides...



Aporte:
Poema de Osselin

¡Mamá!
¿De qué color es la ilusión?
¡Mama!
¿de qué color es el amor?
¡Mamá!
¿de qué color soy yo?
Hijo
tú eres color nosotros
Hijo
tú eres color inocencia
Hijo
tú eres color Yo
Osselin

miércoles, 14 de febrero de 2007


Cinco palabras para describir el lugar más hermoso en el que he estado.


LA GRAN SABANA (link)

Silencio:

Silencio de siglos, de miles de voces, un silencio absoluto, eterno y personal, porque por breves momentos se hace silencio también dentro de ti, y aunque el viento te alborote el pelo y la inmensidad te llene unos ojos que se olvidan de parpadear, aunque estés en presencia de infinitas formas de vida, de un escenario de principios de mundo, de una belleza que esta mas allá de todo límite…toda tú eres silencio, eres solo uno mas de todos los seres que integran este universo aparte: y como una palmera te bamboleas, y como una flor recibes el sol, y como una montaña contemplas de lejos y como un pájaro, te elevas…

Agua:


Agua que corre, que cae, que reposa. Agua que te salpica con la fuerza de la cascada, agua que envicia, que acaricia, que te envuelve en su simple belleza… Después de tanto tiempo, mi mente aun retiene el color del jaspe reflejado en el agua, la estruendosa e hipnotizante caída del Aponguao, la delicada cascada del pozo Catedral, el escarpado Torón Merú y su profundo estanque, la hechizante belleza doble del Kamá, los serenos y fríos pozos sobre el Roraima, y así tantas y tantas, porque nunca pude ignorar a ninguna, ni privarme del profundo e intimo placer que me causaba mirarlas y zambullirme en ellas.

Cada caída de agua es diferente, única y ejercen una atracción tan intensa que se puede estar horas contemplándolas y una eternidad sintiéndolas, recordándolas. El marco de helechos, flores silvestres, plantas de mil especies enchumbadas de espuma, el sonido particular de cada salto al caer, y la paz, la inmensa paz que me invadió y me invade al tan solo ver dentro de mí, donde quedaron grabadas.

Tepuy: (link)


Castillos de cristal que encierran y arrullan la luz desde principios de mundo. Desde lejos, son un escenario donde es fácil imaginarse cualquier comienzo, cualquier punto de partida, cualquier primera manifestación de Dios, la naturaleza o el hombre. En otros tiempos y en el mismo espacio, hay dinosaurios y diluvios, árboles gigantes y Mawarís, todos fielmente guardados por los callados y valientes pemones…


Acercándose al Roraima, cruzando ríos de fuertes corrientes, remontando verdes colinas que se burlan de tu esfuerzo haciéndote ver lo insignificante de tus pasos en la inmensidad, adentrándote en esa paleta de azules, ocres y verdes, que te hacen sentir parte de una gran obra de arte a la que solo Dios puede realmente apreciar, te das cuenta poco a poco de que todo es un preámbulo planeado por la Naturaleza para que el impacto de llegar al fin al pie del tepuy no te paralice.



Subiendo el Roraima, el verde deja de ser un color para convertirse en todo un universo, fresco, brillante y suave que envuelve especies casi prehistóricas que evolucionaron más lentamente solo aquí, en esta mágica isla biológica… Subiendo el Roraima, te olvidas de que subes hacia un Olimpo de dioses de la naturaleza, y te aferras a la rama que te apoya, al rastro del indio que te guía y te supera, al ritmo de tu respiración, al pasadizo cerca del abismo que has de subir, a cada piedra resbalosa que pisas, sin apreciar en realidad las bellas cascadas que las mojan… Pero al tomar un descanso, y sentarte a disfrutar la vista, te invade la más plena e indescriptible de las sensaciones, y es la de estar de pronto integrada, formando parte de algo que siempre fue idealmente bello, sagradamente lejano para ti, como el mas imposible de los sueños… Todos tus sentidos parecen despertar de un largo letargo, y el aire que respiras en ese momento parece que bastara para toda tu vida… Oyes un silencio que tan solo es sacudido por el viento en tu cara y en los árboles, y tu vista se desespera, se desborda ante tanta belleza… Solo la lejanía de tu guía, y el deseo de llegar a la cima te despiertan de la hipnosis, para seguir tu camino.



Al llegar, descansas en tu desconcierto, reaccionas, te levantas, caminas y de repente, sientes un frío intenso, la niebla se disipa y ante ti, se descubre un mundo totalmente nuevo: gris, lunar, rocoso, árido pero a la vez, extremadamente acogedor como si estuviera siglos esperándote. Cada piedra parece moldeada por manos gigantes, y así recuerdas que estás en la morada de los espíritus, en la guarida de tantos seres fantásticos de las leyendas pemones. Te intimidad, te cohíbes, sientes el privilegio del que han dejado acceder a las cámaras de un verdadero tesoro… Duermes alucinando, temblando de emoción y frío, y cuando debes irte, sientes una misteriosa certeza de que volverás…

Noche:

Noches de infinitos y desconocidos sonidos, de sobrecogedor silencio, noches que pueden provocarte la sensación de la mas absoluta soledad, o pueden invitarte a comprenderlas, a internarte en ellas y así lograr una mejor conciencia de ti mismo, del mundo a tu alrededor y del que existe mas allá de tu percepción. Noches de lluvia implacable y frío terrible que te enseñan con admirable simbología que de poco sirven las cobijas cuando el mejor calor es el de tu propio cuerpo. Noches que prueban tu luz interior cuando solo ofrecen oscuridad y silencio. Noches que te hacen pensar que nunca has mirado el cielo, porque el que contemplas, es un cielo mágico, hipnotizante, intensamente azul, lleno de estrellas fugaces, que sientes tan apabullantemente cerca, que no sabes si amar u odiar a las montanas que parecieran sostenerlo.

Al principio, pensaras en dioses antiguos y nuevos, en galaxias lejanas, en seres de otros universos, te harás las mismas preguntas que se hacen todos los hombres: ¿qué hago aquí? ¿De dónde vengo? ¿Quién soy? y ¿adónde voy? pero llega un momento en que sólo te concentras en el espectáculo celeste que se te ofrece y esa luz suave, impalpable y viajera, se introduce en tu ser y te ilumina por siempre.

Hombre:

Hombres que a pesar de tanto abuso e injusticia, de tanta impotencia y destrucción, aun se saben habitantes privilegiados de un paraíso único en la tierra. Y a pesar de que beben sodas enlatadas y visten yeans, casi siempre llevan dentro de sí: la sencillez del agua, lo agreste de la selva, la frescura de la hierba, y lo sagrado de las montanas. Hombre indio, mujer y niño pemón, que no pueden evitar el resentimiento ante los que destrozan su tierra y su cultura, pero que poco a poco y sólo si sospechan algo de amor y humildad en ti, te adentran en su paraíso y dejan entrever sus almas...


Hombre minero, enloquecido por el frenesí del oro y los diamantes, inconsciente y vividor de un presente lleno de licor, lujuria y barro, vacío de sentido, de propósito, de respeto. Hombres que hacen del peligro, o de la ambición, o de la traición una forma de vida. Hombres de bolsa llena, de armas y almas escondidas, que entierran cada vez más sus sueños en facilismos y postergaciones pero que no pierden la esperanza de algún día convertir realmente el barro en oro...

Seres humanos que viven, aprovechan o visitan la Gran Sabana y entienden que ahí pertenecieron desde siempre, y cuando parten de esa tierra única y multidimensional tienen la absoluta convicción de que de ahí salieron y ahí volverán.

APORTES-Comentarios:
Abril:
"...El silencio que mencionas es poblado, la gran sabana en tus manos tiene millones de seres que la habitan. Y la pueblan de sonidos, contrariando el silencio del vacío. Entre ellos el del agua predomina, no sólo por las imágenes, también por la vegetación que surge de ellas..."

Aquajcho:
"...Cinco palabras que definen muy bien ese espacio mágico y hermoso de nuestro país. Quizá le agregaría una palabra más: paz!. Es la conjunción de tus cinco palabras cuando te encuentras en ella!"

Máximo:
"Siempre me ha parecido que los lugares que llamamos principios del tiempo o de los tiempos no solo guardan esos días en sus entrañas de misterio, sino que a la vez tienen algo -no lo se- de fin de los tiempos. Se me mezclan las sensaciones.De confín y de reserva. De fuente donde abreva la vida y ultimo bastión de luz para los ojos y para el alma.

Lugares donde el aire guarda tantas perlas como el agua. Donde toda energía que brota de la tierra a nuestros pies parece que va caernos en cascada de algún modo y forma. Donde cada soplo de brisa puede ser un espíritu y cada minuto de silencio una ceremonia..."

Ontokita:
Letra de la canción "Venezuela"
"Llevo tu luz y tu aroma en mi piel
y el cuatro en mi corazón
llevo en mi sangre la espuma del mar
y tu horizonte en mis ojos.
No envidio el vuelo ni el nido al turpial
soy como el viento en la mies
siento el Caribe como una mujer
soy así qué voy a hacer.
Soy desierto, selva, nieve y volcán
y al andar dejo mi estela
el rumor del llano en una canción
que me desvela.
La mujer que quiero tiene que ser
corazón, fuego y espuela
con la piel tostada como una flor
de Venezuela.
Con tu paisaje y mis sueños me iré
por esos mundos de Dios
y tus recuerdos al atardecer
me harán más corto el camino.
Entre tus playas quedó mi niñez
tendida al viento y al sol
y esa nostalgia que sube a mi voz
sin querer se hizo canción
De los montes quiero la inmensidad
y del río la acuarela
y de ti los hijos que sembrarán
nuevas estrellas.
Y si un día tengo que naufragar
y el tifón rompe mis velas
enterrad mi cuerpo cerca del mar
en Venezuela."
VENEZUELA (P. Herrero)

Dani:
"Cinco palabras como cinco sentidos"

Gracias!!

lunes, 12 de febrero de 2007

ANGEL

Mensajero de luz
canal de Dios
tú tan cerca de mí
y yo tan lejos....

Guerrero de amor incondicional y eterno
defensor firme e impotente de mi libertad de errar
susurros de estrellas... que no me alcanzan
serenidad triste ante mi olvido.
Guardián de mis alas y mis unicornios
y también de la niña asustada y sola
que me vive dentro...
A ti te pido
no te resignes
sígueme siempre
hasta que yo te siga
Te necesito...

domingo, 4 de febrero de 2007

En Caracas. I
Extrañar lo que está y ya no es lo mismo, es la nostalgia más cotidiana e imperceptible.

Desayuno. Un Domingo.

Despierto viendo al Avila por el ventanal, madre montaña , temperamental y cariñosa que nos rodea y nos mira desde cualquier lugar del valle, sus colores son oráculo del humor de la ciudad, y que justo hoy muestra un verde/azul intenso, presagio de cielo claro y de clima perfecto de "eterna primavera" fresco, sin humedad, límpido y acogedor. Disfruto de mi primer apartamento propio, lleno de azul y blanco, de libros regados por todos lados, de esa soledad plena que disfruto tanto, escucho a Simón Diaz o Cecilia Todd y de repente estoy genuinamente alegre.

Camino por la Fco. de Miranda, y luego por la principal de Campo Claro, compro "El Nacional" y "El Universal" saludando en desfile a los vecinos de mas de 20 años y por fin- llego hasta el Vomero, templo del Café, donde se le trata como se lo merece, -como un arte- solo ahí los limites entre un " guayoyo" y un "negrito" y aun mas importante, entre un "café con leche" y un " marroncito" son respetados con una perfección que no he encontrado en ninguna parte. Despertar al primer sorbo, oyendo hablar a los viejitos italianos de sus nostalgias de inmigrantes, y de sus raíces profundas en este país que les duele.


Entrar en la Segunda Av, y a la casa de mi tribu, para desayunar juntos, en la terraza de orquídeas de mi vieja, oler las "cachapitas"frescas es hasta mas placentero que saborearlas, me quejo del "queso de mano" que ya no hacen como antes, leo, le dejo los periódicos al viejo bien dobladitos porque ambos compartimos "la manía del diario ordenado" y se que preferiría ir a comprar otro antes de leer uno todo desparramado. Desayunamos juntos y los dejo viendo películas viejas, me voy sola, a disfrutar mi ciudad.


Voy directo al Centro de Arte "La Estancia" mansión museo, jardín de ensueño. La música la reconozco, es Huáscar Barradas , flautista talentoso que otra vez viene a tocar gratis, entre las voces de los niños y los desayunos improvisados de familias enteras en el jardín, él toca su flauta que enamora el viento y le presta su fuerza y su suavidad. Salgo de ahí flotando, y paso por la Plaza Altamira, y cerca del Obelisco, bajo al Metro de nuevo...


Llego a la Previsora para la primera sesión de cine. Me encantan las matinés, son las 11 de la mañana y el que está en el teatro a esa hora casi seguro sea un apasionado del cine y por eso las películas son siempre buenas. Salgo de la sala con los ojos, el corazón y la mente llenos de imágenes, símbolos y mensajes y me siento en el "Gran Café" a tratar de aprehenderlos. Mientras me tomo un jugo de parchita y saboreo una arepita de queso blanco, veo pasar la gente, pueblo multicolor, crisol de razas, de orígenes, unidos en una identidad nacional que de tan inmensa nos abarca las diferencias, las injusticias viejas, los privilegios absurdos, la riqueza invisible, la pobreza callada y furiosa... pienso en cuando todo esto encuentre una válvula de escape, sueño con una educación que forme libre pensadores, con un cambio profundo en la política repetitiva, en la economía de "pan y circo", temo a los disfraces populistas que podrían hacer que el rencor explote para ser manipulado y seguir en lo mismo... con otras caretas.


La mañana termina, llega el letargo del mediodía y todo duerme, la memoria descansa, la nostalgia hace una pausa...